Miguel Induráin es uno de los nombres que inevitablemente todo español asocia a una de las mejores etapas de toda la historia de nuestro ciclismo. Pero resulta que los inicios de Induráin en el mundo del ciclismo se dieron tras una anécdota bastante rocambolesca. Leer la noticia completa
Miguel Induráin es uno de los nombres que inevitablemente todo español asocia a una de las mejores etapas de toda la historia de nuestro ciclismo. Pero resulta que los inicios de Induráin en el mundo del ciclismo se dieron tras una anécdota bastante rocambolesca.
La curiosa anécdota que permitió que Induráin empezara a competirFue su padre, Miguel Induráin Eugui, quien en una antigua entrevista explicó una historia muy curiosa: "Mi hijo es ciclista gracias a un chaval que le robó su bicicleta cuando tenía 11 años. Le perseguimos pero se escapó".
Según explica el padre de Induráin, a pesar de que intentaron recuperar la bicicleta de su hijo esos esfuerzos no se vieron recompensados. Por lo menos no inmediatamente, pero sería justamente lo que llevaría a Induráin a empezar a competir.

Perico Delgado y Miguel Induráin, compañeros en el Banesto / EFE
Sin su bici, su padre decidió que era el momento de comprarle una nueva, pero en este caso el modelo escogido fue de carreras. Y fue esa misma bici con la que Induráin empezó a competir (y ganar) en categorías infantiles.
Lo curioso es que su padre no era precisamente amigo de conceder entrevistas. El propio Miguel le recomendaba no hablar demasiado con periodistas por miedo a que pudiera meter la pata, por lo que esta anécdota llegó con mucha sorpresa.

Una imagen de Miguel Induráin / archivo
De hecho, su propio padre prefería hablar de agricultura antes que de ciclismo, pese a que Induráin no era el único miembro de la familia que se dedicaba a este deporte (aunque sí fue el único que acabó convirtiéndose en leyenda).
Además, el momento en el que se publicó la entrevista no pudo ser más llamativo: Induráin justo se había puesto líder del Tour de Francia de 1991 y parte de su familia había viajado a Francia para estar con él en un momento tan especial.

Miguel Indurain / archivo
En total, la familia estaba compuesta por cinco hermanos. Más allá del propio Miguel, otro de los hermanos, Pruden Induráin, también se dedicaba al ciclismo de manera profesional, formando parte del equipo profesional de Banesto.
Pero su padre siempre confió muchísimo en Miguel. De hecho, tal es así que el padre llegó a declarar que no le sorprendió el rendimiento de su hijo, pues siempre había esperado mucho de él, especialmente cuando llegaban las etapas más duras.
En definitiva, resulta curioso que una historia tan sencilla como el robo de una bicicleta apareciera justo cuando Induráin estaba a punto de alcanzar la cima del ciclismo mundial. Lo que comenzó con un niño de 11 años quedándose sin bici terminó, años después, con uno de los mayores campeones de la historia del deporte español.