Marruecos se encuentra inmerso en una nueva jornada de elecciones legislativas para renovar los 395 escaños de la Cámara de Representantes, unos comicios marcados por la estructura de una monarquía donde el rey Mohamed VI mantiene el control de los tres poderes del Estado. De los casi 28 millones de ciudadanos con edad para votar, solo unos 16 millones se han inscrito previamente en las listas del Ministerio del Interior para acudir a las urnas entre las 8:00 y las 19:00 horas.En 'Herrera en COPE', Jorge Bustos ha abordado estas votaciones y su posible impacto en las relaciones con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, ambicionadas por todas las fuerzas políticas marroquíes. Para analizar el escenario del país vecino, el espacio ha contado con la intervención de David Hernández, investigador de Oriente Medio y Norte de África del Real Instituto Elcano.El experto ha señalado que la cuestión de Ceuta y Melilla no ha centrado la atención del electorado, sino el descontento de amplios sectores con el porvenir del país. Hernández ha explicado que "Marruecos podemos decir que es un país de dos caras en el que el aspecto macroeconómico está funcionando verdaderamente bien", aunque ha puntualizado que "hay amplias capas de la sociedad marroquí que no ven ese desarrollo, ese crecimiento que les esté llegando a ellos mismos".Esta desconexión entre el avance de las grandes infraestructuras y la realidad de los hogares anticipa un escenario de desafección en las urnas. Según el investigador, la falta de mejoras tangibles en la vida cotidiana de la población se traduce en los pronósticos de alta abstención y baja participación que marcan la jornada electoral.Durante la conversación, Bustos ha recordado las aspiraciones de candidatos como el actual ministro de presupuestos y expresidente de la federación de fútbol, Fouzi Lekjaa, quien ha prometido pelear para que Casablanca acoja el partido definitivo del torneo: "Nos movilizaremos con todas las instituciones y todos los marroquíes para que Marruecos albergue la final del Mundial 2030, le pese a quien le pese". Ante estas declaraciones, se ha destacado la alianza estratégica del reino alauí con Estados Unidos y la cercanía de dirigentes como Gianni Infantino y Donald Trump.Hernández ha subrayado que la próxima asamblea general de la FIFA se celebrará en Rabat, lo que evidencia el peso internacional que busca el reino vecino. El analista ha argumentado que "para Marruecos la cuestión de organizar el mundial, incluso postularse para celebrar esa final del mundial, es una cuestión prioritaria de su política exterior y su política nacional", permitiéndole posicionarse como referente en el Norte de África y ganar influencia en la Confederación Africana de Fútbol.La situación de los jóvenes marroquíes constituye uno de los elementos más críticos para el régimen, tras las recientes protestas de la llamada generación Z, que se saldaron con un millar de detenciones. En estas elecciones, solo el 3% de los electores registrados tiene entre 18 y 24 años, en un contexto donde uno de cada tres jóvenes ni estudia ni trabaja y donde el sueldo medio de 5.000 euros anuales contrasta con los 23.000 euros del entorno de Ceuta.David Hernández ha recordado los ciclos de movilizaciones desde 2011 y las protestas de 2017 y 2018 en el Rif para explicar este alejamiento institucional. En este sentido, ha advertido de que "la posible baja participación en estas elecciones va a ser de alguna forma un gesto de desencanto, de apatía, de desafección hacia el sistema actual, y eso también en cualquier momento se puede convertir en una situación muy volátil que estalle en esa presión social" y derive en una profunda brecha generacional.