OFF-TOPIC es la nueva serie de encuentros gastronómicos para acercar a la ciudad a cocineros jóvenes e independientes en espacios singulares y lejos de los formatos habituales.
Clómada, el restaurante malagueño a cargo de una extenista ecuatoriana, n
Hay una parte de la gastronomía que ocurre lejos de los grandes restaurantes, de las cartas que permanecen meses en una misma dirección y de los formatos que ya se han convertido en habituales. Pequeños proyectos, cocineros que trabajan por su cuenta, espacios privados y encuentros que nacen casi de manera "clandestina" y que encuentran en el boca a boca su principal forma de difusión. Málaga empieza a mirar también hacia ahí, y OFF-TOPIC, una nueva serie de cenas impulsada por GOMA, quiere formar parte de ese movimiento.
La idea es sencilla sobre el papel, reunir a un chef invitado, diez comensales y un espacio singular durante una sola noche. Pero precisamente esa limitación es parte del concepto, cada edición cambia de escenario, de cocinero y de propuesta, convirtiendo cada cena en una experiencia que no está pensada para repetirse exactamente de la misma manera.
Una mesa para descubrir lo que todavía no está en los restaurantesOFF-TOPIC nace con una intención clara como es dar espacio en Málaga a cocineros y proyectos jóvenes e independientes, especialmente aquellos que todavía no cuentan con una estructura propia o que desarrollan su trabajo al margen de los circuitos gastronómicos más conocidos.
Interior del evento OFF-TOPIC diseñado por Lago Interioriza
/ GOMA
El proyecto se aleja deliberadamente de algunos de los formatos que se han multiplicado durante los últimos años, como las cenas a cuatro manos, los menús acompañados de una determinada bodega o las experiencias construidas alrededor de un maridaje. No porque estos formatos no tengan cabida, sino porque OFF-TOPIC busca otra cosa diferente, un encuentro más pequeño, imprevisible y personal.
La serie toma como referencia una escena que ya existe en ciudades como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca, donde determinados cocineros y proyectos independientes han encontrado espacios propios para experimentar y encontrarse con un público interesado en descubrir propuestas antes de que lleguen a los circuitos gastronómicos más convencionales.
En Málaga, la intención es trasladar esa filosofía a una escala reducida, diez personas alrededor de una mesa pueden parecer pocas, pero precisamente ahí está parte de su atractivo. La experiencia permite que el cocinero, los invitados y el propio espacio formen parte de una misma conversación.
Cocineros invitados y una localización que cambiaLas primeras ediciones de OFF-TOPIC cuentan con nombres como Fátima Villanueva, Jesús León, de SrCangrejo, y Pedro Aguilera, tres perfiles que representan diferentes formas de entender la cocina y que serán los encargados de desarrollar las primeras propuestas de la serie.
Cada uno trabajará sobre un menú creado específicamente para la ocasión, también cambiará el lugar. OFF-TOPIC plantea cada edición casi como una residencia gastronómica efímera, una casa, un espacio privado o una localización poco habitual que durante unas horas se transforma en restaurante.
Para una de las próximas citas, el proyecto ha elegido Lago Interioriza, un espacio que además de acoger la cena servirá como punto de partida para otras actividades gastronómicas que sus responsables quieren desarrollar en Málaga.
Interior evento OFF-TOPIC
/ GOMA
La elección del lugar no es secundaria, en OFF-TOPIC, la localización es una parte importante de la experiencia al igual que el producto, el vino o la propia propuesta del chef. La idea es que cada edición tenga una personalidad diferente y que el escenario contribuya a construir ese carácter de encuentro único.
Una gastronomía más pequeña, pero también más libreLa propuesta tiene algo de experimento, no pretende competir con los restaurantes establecidos ni convertirse necesariamente en una nueva categoría de restauración. Su espacio está precisamente entre el restaurante, el evento y la reunión privada, en una zona en la que el cocinero dispone de mayor libertad para plantear una propuesta concreta y el comensal acepta también cierta dosis de incertidumbre.
Esa condición efímera permite además que los chefs puedan cocinar fuera de sus espacios habituales y probar ideas que quizá no tendrían cabida en una carta convencional, el menú se diseña para una noche en específico y para un grupo reducido, sin la necesidad de convertirse posteriormente en un producto permanente. Es una forma de entender la gastronomía que pone el foco en el proceso y en las personas, también en la curiosidad de quien se sienta a la mesa sin saber exactamente qué encontrará.