Las alegrías, cuando se comparten, se multiplican. Tenía ganas de volver a casa Daniela Guillén para celebrar con los suyos que desde este pasado domingo es la primera mujer española que gana un Mundial de motocross femenino (WMX). Seguir leyendo....
Las alegrías, cuando se comparten, se multiplican. Tenía ganas de volver a casa Daniela Guillén para celebrar con los suyos que desde este pasado domingo es la primera mujer española que gana un Mundial de motocross femenino (WMX).
La piloto de Lloret de Mar tuvo que afrontar el que ya es, seguramente, el momento más importante de su carrera como deportista a más de 14.000 kilómetros —en línea recta— de su localidad, sin que su familia ni sus amigos pudieran acompañarla porque los vuelos hasta Darwin (Australia), donde se disputó el último Gran Premio del campeonato, eran demasiado caros. Tuvo su apoyo incondicional desde la distancia y ayer fueron los primeros en llegar al aeropuerto de El Prat para felicitarla nada más cruzar la puerta de llegadas.
«Ha sido muy emocionante encontrarme a toda mi familia y a mis amigos en el aeropuerto. Lástima que la carrera fuese tan lejos, pero llegar aquí y tener este recibimiento ha sido muy emocionante. Ahora toca celebrarlo con los míos y disfrutar mucho», aseguró Guillén, irradiando felicidad.

Daniela Guillén, primera mujer española campeona del mundo de motocross (WMX) / RFME
La catalana llevaba mucho tiempo luchando por proclamarse campeona del mundo. «Esto lo piensas, pero nunca acabas de imaginarte del todo cómo será. Hasta que no ganas el título y estás ahí, no te lo imaginas», reconoció, con la conciencia bien tranquila por haber tenido la tenacidad de perseguir el Mundial desde el año 2021. Durante estos cinco años, Guillén ha persistido para hacerse un nombre entre las favoritas y lograr convertirse en la mejor de todas, después de quedarse durante dos temporadas (2023 y 2024) con la miel en los labios como subcampeona.
La victoria en el Gran Premio de Australia le ha permitido culminar un sueño que tenía desde que se subió por primera vez a una moto con tres años. El camino no ha sido fácil, sobre todo teniendo en cuenta que le ha tocado competir en un mundo, el del motor, en el que los chicos «tienen la prioridad».
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Daniela Guillén, a su llegada al aeropuerto de Barcelona. / Carlota Solana / DDG
Ser campeona del mundo podría darle la «fórmula» que lleva tiempo buscando para «poder vivir del motocross». «Lo que he hecho, hecho está. Y todo lo que tenga que venir, vendrá. He acabado el campeonato ganando las dos mangas y el título. Si alguien quiere apostar por mí y quiere ayudarme a vivir de esto, tiene que salir de su parte. Yo ya he hecho todo lo que he podido y ahora, pues, toca esperar», zanjó Guillén, dejando la pelota en el tejado de los equipos.
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