El experto se centra en la edad relativa dentro del aula, a partir de un estudio de la Universidad de Columbia Británica, y plantea cómo puede influir en la valoración de ciertas conductas infantiles
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El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es una de las condiciones del neurodesarrollo más comunes en niños y adolescentes. A nivel mundial, afecta al 7,6% de los menores de entre tres y doce años, según los datos recogidos por Pediatría Integral, la revista oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. Pero ¿puede inflior también el mes de nacimiento en la posibilidad de recibir este diagnóstico?
Una investigación de la Universidad de Columbia Británica apunta en esa dirección. "Los niños de diciembre tienen un 39% más de probabilidades de ser diagnosticados de TDAH que aquellos nacidos en enero", sostiene el psicólogo Rafa Guerrero en el podcast de Formación Psicoterapia, donde se hace eco de estos resultados y plantea una cuestión clave: ¿Por qué ocurre?
Según relata el experto, la Universidad siguió durante once años a casi un millón de niños canadienses. La única diferencia entre ellos: once meses de edad. Sin embargo, ambos grupos iban a la misma clase y estaban sometidos a las mismas exigencias académicas. Así, los nacidos en diciembre son habitualmente los más pequeños de su curso, mientras que los de enero suelen ser los mayores, con distintos niveles de desarrollo dentro de un mismo espacio de aprendizaje.
"Párate a pensarlo: comparten el aula y se les exige lo mismo", prosigue Rafa Guerrero. De esta forma, el psicólogo pone el foco en cómo esas diferencias propias de la edad pueden influir en determinadas conductas. "El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo", explica, antes de referirse a la corteza prefrontal, una de las últimas regiones del cerebro en alcanzar la madurez y relacionada con funciones como la atención, la planificación y el control de los impulsos. Por lo tanto, "comparar a un niño de diciembre con uno de enero es comparar dos niveles de madurez distintos y llamar trastorno a la diferencia".
La edad relativa y el riesgo de sobrediagnósticoEl problema, según esta interpretación, es confundir los síntomas reales del TDAH con las diferencias propias de la edad. "Exigirles el mismo nivel de rendimiento y autorregulación puede actuar como un freno de mano sobre su desarrollo" y esto es lo que, en opinión de los expertos, "puede inflar el número de diagnósticos".
Ante esta situación, Guerrero apuesta por observar la evolución de cada menor y adaptar, cuando sea necesario, determinadas exigencias del aula antes de llegar a una conclusión diagnóstica. Asimismo, entre sus recomendaciones para los padres se encuentran las siguientes: