La plataforma, con equivalentes en naciones como Australia, Japón, los países escandinavos, Reino Unido y Países Bajos, pertenece a la UMU
20/09/2026 a las 19:57h.
Existe una ciudad en Nigeria llamada Igbo-Ora, de unos 200.000 habitantes, en la que la tasa de nacimiento de gemelos (cerca de 50 de cada mil partos) más que cuadruplica la habitual (una docena por cada mil). De momento nadie ha dado con la clave para explicar el fenómeno. Algo similar ocurre en Cândido Godói, una localidad mucho más pequeña de Brasil, donde hace unos años llegó a arraigar la siniestra teoría que vincula el hecho con la presencia del siniestro médico nazi Josef Mengele por tierras sudamericanas tras la Segunda Guerra Mundial, por las que habría continuado con sus experimentos. La evidencia de que la proliferación de nacimientos múltiples en el lugar es más antigua no juega a favor de esta hipótesis.
Tanto en este caso como, sobre todo, en el primero, el singular portento ofrece una magnífica oportunidad para la ciencia, que puede calibrar gracias a los gemelos particularidades como el peso de los factores genéticos sobre un determinado rasgo. «Por ejemplo, en qué medida los genes y el ambiente participan en que unas personas pesen más que otras, o tengan diferentes estaturas, o sean más propensos a deprimirse», apunta el catedrático de la Universidad de Murcia (UMU) Juan Ramón Ordoñana, del departamento de Anatomía Humana y Psicobiología.
Ordoñana es el coordinador de un inusual registro, único en España, que lleva funcionando en Murcia desde hace 20 años, y que cuenta con datos de unos 3.700 gemelos, todos ellos nacidos en la Región. Esta plataforma conforma así un enorme fondo de datos para multitud de investigaciones a partir de parejas de gran similitud genética de la población local, sin tener que echar mano de los habitantes de Igbo-Ora o Cândido Godói, y mucho menos de los pérfidos ensayos que realizó el doctor Mengele, centrados en buena medida en indagar, con frecuencia bajo procedimientos de tortura, en perjuicios racistas y seudocientíficos de escaso valor real.
Gracias a estas investigaciones se puede avanzar en conocimientos que van del insomnio hasta el cáncer de mama o la probabilidad de depresión
Sin embargo, gracias a la investigación con gemelos, en cambio, es posible avanzar en proyectos «sobre cuestiones como insomnio y calidad de sueño, cáncer de mama, el origen de las náuseas y vómitos durante el embarazo, factores genéticos implicados en la probabilidad de tener partos gemelares, calidad y satisfacción con la vida, sintomatología depresiva, consumo de psicofármacos, obesidad, y un largo etcétera», ejemplifica el especialista, citando iniciativas en las desde aquí se colaboran con grupos de investigación tanto nacionales como internacionales.
«En España no existe ninguna iniciativa comparable», afirma su coordinador, el catedrático de la UMU Juan Ramón Ordoñana
«Los gemelos contactados y que prestan su consentimiento participan voluntaria y desinteresadamente en el registro», aclara el investigador de la UMU, que es la entidad donde se aloja . Cada cierto tiempo, «más o menos cada cuatro años», precisa, «nos ponemos en contacto con ellos para recopilar información sobre distintas cuestiones, principalmente relacionadas con su estado salud, calidad de vida u otros elementos de interés». Así llevan ya 20 años, centrados específicamente en individuos adultos, de los que se recoge esa información periódica «con distintos objetivos».
Por sus características y el alto grado de similitud genética, remarca Ordoñana, los gemelos (idénticos y mellizos) «son útiles para responder preguntas de investigación que no pueden ser resueltas con datos de otras poblaciones». Es algo así como lo que se hace habitualmente en los ensayos científicos en los que se emplea un grupo de control como modelo de referencia para comparar y evaluar el impacto real de un experimento.
«Cada cuatro años, más o menos, nos ponemos en contacto con los gemelos voluntarios para recopilar más información», explica el catedrático
El catedrático añade el «especial interés» que tiene «si se comparan parejas de gemelos entre sí; es decir, cuando uno de los miembros presenta un rasgo y el otro no. O para estudiar el impacto de cambios epigenéticos», que son aquellos que se producen en el entorno de los genes, pero sin modificar su estructura.

El doctor alaba la participación de los voluntarios que han accedido a alimentar el Registro de Gemelos de Murcia. «Su colaboración es primordial para avanzar en cuestiones de gran interés». En esta misma senda de cooperación, la iniciativa está disponible para colaborar con otros grupos de investigación, «con el objetivo de que el esfuerzo realizado por el equipo del registro y, sobre todo, por los gemelos que generosamente aportan la información que les solicitamos, tenga la mayor utilidad posible».
En todo caso, la potencial cooperación con distintos proyectos debe cumplir dos premisas principales. Una es que se trate de investigaciones de interés para el avance de la ciencia, y la segunda pasa porque los derechos de los gemelos participantes (anonimato y confidencialidad, por ejemplo) sean salvaguardados.
Las colaboraciones solo se autorizan si son de interés para el avance de la ciencia y se asegura la salvaguarda de los derechos de los gemelos participantes
El proyecto se puso en marcha, hace ya dos décadas, ante la necesidad de disponer de este tipo de información para desarrollar determinadas investigaciones, explica su coordinador. Su creación supuso entonces un avance inédito en todo el país: «En España no existe ninguna iniciativa comparable», todavía a día de hoy. Sin embargo, afirma, «los registros de gemelos se han desarrollado desde hace décadas en prácticamente todos los países avanzados del mundo, desde EEUU hasta Australia o Japón, pasando por los países escandinavos, Inglaterra o Países Bajos, entre muchos otros».
La creación de este registro supuso un avance inédito en todo el país, donde todavía aún hoy no existe ninguna otra iniciativa comparable
Esa ausencia de un recurso de este tipo en España, insiste, «constituía una limitación importante que era necesario afrontar, por lo que emprendimos esta tarea aun sabiendo que era compleja y que requería de un importante esfuerzo y dedicación». El resultado, con 20 años vista desde su creación, «es enormemente gratificante».
«Este proyecto arrancó poco a poco», recuerda el investigador del departamento de Anatomía Humana y Psicobiología de la UMU, Juan Ramón Ordoñana, sobre el Registro de Gemelos de Murcia, el único de este tipo que existe en todo el país. «Ante la falta de recursos inicial elegimos comenzar con un grupo más pequeño y, por eso, los primeros datos se recogieron en mujeres nacidas entre 1940 y 1966». Gracias a la colaboración de aquellas primeras voluntarias, remarca, «pudimos demostrar que el proyecto era viable y, progresivamente, fuimos ampliando el alcance y la cobertura del registro. Tras dos décadas trabajando, hemos podido recoger información de casi 4.000 gemelos y mellizos nacidos entre 1940 y 1976».
Esta tarea está coordinada desde el Grupo de Investigación de Genética del Comportamiento en la Universidad de Murcia, que cuenta con cinco profesores y un número variable de colaboradores. Entre ellos, destaca el profesor Ordoñana, «se encuentran varios investigadores que trabajan en prestigiosos centros internacionales y que se han formado o han desarrollado estancias de investigación con nosotros en la Universidad de Murcia».
Sobre los medios con los que cuentan en este interesante registro, «como respondería cualquier investigador, siempre son escasos», reconoce Ordoñana, que es su coordinador. Si no fuese así, fantasea, «hay muchas cosas que nos gustaría hacer: ampliar el registro a menores, disponer de instrumentación científica ahora inalcanzable, poder desarrollar un sistema eficiente de devolución de información a los participantes…».
Gestionar y coordinar una infraestructura de este tipo «es costosa y requiere una dedicación que no es fácilmente compatible con el resto de las labores docentes que tenemos que atender». En todo caso, el proyecto ha contado a lo largo de su desarrollo con financiación pública (de la Fundación Séneca de la Región y de la Agencia Estatal de Investigación, dependiente del Gobierno central) y privada (de la Fundación Mapfre) «que ha permitido que podamos seguir contando con este importante recurso».