Hay rodajes que sirven para preparar una carrera y otros que parecen servir también para despejar la cabeza. En otoño, correr por un sendero del bosque añade además un elemento que no existe en el asfalto: cada paso obliga a prestar atención al terreno. Hojas húmedas, raíces, piedras y cambios de pendiente hacen que la mirada y el cuerpo estén pendientes de lo que ocurre unos metros por delante.
Hay rodajes que sirven para preparar una carrera y otros que parecen servir también para despejar la cabeza. En otoño, correr por un sendero del bosque añade además un elemento que no existe en el asfalto: cada paso obliga a prestar atención al terreno. Hojas húmedas, raíces, piedras y cambios de pendiente hacen que la mirada y el cuerpo estén pendientes de lo que ocurre unos metros por delante.
La ciencia no permite decir que esta concentración “apague” directamente los pensamientos negativos. Pero sí existen evidencias de que pasar tiempo en la naturaleza puede reducir la rumiación mental.
Uno de los estudios más conocidos sobre esta cuestión fue publicado en 2015 en PNAS. Gregory Bratman y su equipo compararon a personas que caminaron durante 90 minutos por un entorno natural con otras que realizaron el mismo tiempo de caminata en un entorno urbano. Después del paseo por la naturaleza, los participantes mostraron menos rumiación autoinformada y una menor actividad en la corteza prefrontal subgenual, una región relacionada con este tipo de pensamiento repetitivo.
Correr por terreno irregular requiere ajustes continuosSPORTMEDIAAhora, investigaciones posteriores como una revisión de Sports Biomech han encontrado también efectos positivos de caminar o correr por espacios naturales sobre diferentes indicadores de salud mental. Eso sí: las revisiones científicas también advierten de que la calidad y los resultados de los estudios son variables.
Correr por el sendero del bosque obliga a estar presenteCorrer por terreno irregular requiere ajustes continuos. Los estudios biomecánicos muestran que los corredores modifican su zancada, la rigidez de las piernas y la posición del cuerpo para adaptarse a las irregularidades del terreno. Además, la visión participa en la regulación de la longitud de los pasos cuando se corre sobre superficies irregulares. Eso no demuestra que el trail elimine la rumiación, pero sí explica por qué un sendero técnico puede exigir una atención mucho más inmediata que un rodaje por asfalto.
En otoño, esa combinación puede convertir un entrenamiento aparentemente sencillo en una auténtica pausa mental: menos atención al reloj, más atención al siguiente paso y un entorno natural que, según la evidencia consultada y citada, puede favorecer el bienestar psicológico.
La clave no está en que el bosque haga desaparecer los problemas. Está en que, durante unos kilómetros, puede darte algo de espacio para dejar de pensar en ellos.