Phil Gore atraviesa el momento más delicado de su recuperación después de completar una de las mayores exhibiciones de resistencia de su carrera. El ultrafondista australiano recorrió 1.019,3 kilómetros en poco más de seis días durante su Project 168, pero el esfuerzo extremo ha tenido consecuencias físicas que lo han llevado al hospital por tercera vez.
Phil Gore atraviesa el momento más delicado de su recuperación después de completar una de las mayores exhibiciones de resistencia de su carrera. El ultrafondista australiano recorrió 1.019,3 kilómetros en poco más de seis días durante su Project 168, pero el esfuerzo extremo ha tenido consecuencias físicas que lo han llevado al hospital por tercera vez.
Gore intentó completar 168 vueltas de aproximadamente 6,7 kilómetros cada una, corriendo una vuelta al inicio de cada hora durante siete días. Finalmente completó 152 vueltas, equivalentes a 152 horas de carrera, antes de detenerse.
El desafío, a nivel competitivo, fue todo un éxito: no solo le permitió mejorar su mejor marca personal en 33 horas, sino que también recaudó más de 300.000 dólares australianos para Telethon 7, una organización benéfica dedicada a ayudar a niños y familias que necesitan apoyo médico y económico.
Pero las consecuencias para su cuerpo han sido importantes y su recuperación, sin embargo, se complicó desde los primeros días. Gore comenzó a sufrir problemas en la pierna izquierda y fue ingresado en el Perth Royal Hospital. Tras varios días y diferentes pruebas, los médicos determinaron inicialmente que se trataba de un hematoma.
El atleta fue dado de alta el 9 de septiembre con la previsión de que la lesión desapareciera por sí sola, pero él ya sabía que algo no iba bien.
“Es la peor recuperación que he tenido después de cualquier evento”, reconoció Gore. “Probablemente no sea sorprendente teniendo en cuenta lo lejos que corrí y que seguí hasta que ya no pude más”.
Con la esperanza de volver a competir en octubre, el australiano decidió consultar a un especialista en medicina deportiva. La segunda opinión provocó un nuevo ingreso hospitalario: el médico le recomendó acudir a urgencias en el Fiona Stanley Hospital, en Perth.
Allí, los especialistas aspiraron la zona afectada y descubrieron algo muy diferente a lo diagnosticado inicialmente: había pus en lugar de sangre. La lesión era, por tanto, compatible con un absceso infectado, y no con un simple hematoma.
Gore tenía previsto competir el 17 de octubre en los Satellite Championships, una competición internacional de backyard ultra en la que participan equipos de distintos países de forma simultánea. Antes de la complicación médica, el australiano confiaba en recuperarse a tiempo para competir. Ahora, después de varios ingresos hospitalarios y una nueva intervención quirúrgica, esa posibilidad parece prácticamente descartada y su prioridad es su plena recuperación.
Gore ha demostrado que puede llevar su cuerpo hasta límites extraordinarios, ya que su último reto le permitió superar los 1.000 kilómetros y recaudar una importante cantidad para una causa benéfica. Pero, después de seis días y noches corriendo sin apenas descanso, el mayor desafío del ultrafondista ahora será recuperar por completo una pierna que ha resultado estar mucho más dañada de lo que se creía.