La ciudad burglaesa vuelve a encabezar el ranking autonómico de temperaturas en una ola de calor que complica el descanso y vacía las calles
23/06/2026 a las 09:51h.
Miranda de Ebro se abrasa. La estación meteorológica de la ciudad registró este lunes una temperatura máxima de 41,7 grados, el valor más elevado de toda la comunidad autónoma por segunda ocasión en apenas una semana. El martes este récord aumentaba hasta los 42,2 grados centígrados.
La alta temperatura del lunes sucedía a las a las 17:40 horas, tras una mañana sofocante. El calor alcanzaba entonces su punto álgido ante una Miranda desértica que buscaba refugio bien en las piscinas, abarrotadas, o bien al calor —menos intenso que el del exterior— del hogar. Y es que, acostumbrada a inviernos largos y veranos generalmente suaves, la ciudad del Ebro no está especialmente preparada para afrontar episodios prolongados de calor extremo como el que acontece.
En cuanto a la temperatura máxima del martes, que ha elevado los mercurios mirandeses hasta los 42,2 grados, se ha registrado a las 18:00 horas.
Más allá de la máxima, la jornada del lunes estuvo marcada por el bochorno. La temperatura media diaria alcanzó los 29,5 grados y, pasadas las 23:00 horas, el termómetro todavía superaba los 25. No ha sido hasta el filo de las 6 de la madrugada ya de este martes cuando el mercurio ha logrado descender por debajo de los 20 grados, registrando una mínima de 16,9 grados a las 6:40 horas.
Una noche sin treguaLos casi 42 grados registrados este lunes confirman la intensidad de la ola de calor que atraviesa buena parte del país y que encuentra en el valle del Ebro uno de sus puntos más castigados. La pasada semana Miranda ya había alcanzado los 38,7 grados, convirtiéndose entonces en el municipio más caluroso de Castilla y León, y tras días de calor incesante, la consecuencia más inmediata ya se deja sentir en los hogares, especialmente durante la noche.
No fueron pocas las viviendas en las que conciliar el sueño se convirtió anoche en una tarea complicada. Algunos vecinos recurrieron al ingenio para intentar rebajar la temperatura acumulada en las viviendas. Mantuvieron abiertas tanto las puertas de los pisos como las de los portales con el objetivo de generar corrientes de aire que favorecieran la ventilación durante la madrugada. Otros optaron por dormir con todas las ventanas abiertas, aunque ello tuvo efectos adversos para la conciliación del sueño.
«No sabía que se podían escuchar tantos pájaros», comentaba con humor una vecina tras una noche en la que el canto de las aves sustituyó al habitual silencio de las primeras horas del día. Al alba llegaba un respiro térmico con la temperatura mínima de la jornada, 16,9 grados.
La tregua, sin embargo, ha sido mínima. La Agencia Estatal de Meteorología mantiene activado el aviso naranja por altas temperaturas y prevé para este martes una nueva escalada térmica que podría llevar los termómetros hasta los 42 grados durante las horas centrales de la jornada.
A expensas del final de esta primera ola de calor estival, Miranda continúa instalada en una realidad más propia de mediados de agosto: dos máximas autonómicas en una semana y unos termómetros que, por el momento, no parecen dispuestos a conceder tregua.