La sombra de la Tierra ha cubierto esta madrugada el 93 % del satélite apenas dieciséis días después del histórico eclipse total de Sol
28/08/2026 Actualizado a las 09:06h.
Miranda dormía mientras la sombra de la Tierra, poco a poco, se adueñaba de la Luna. Pasadas las seis de la mañana, las calles permanecían casi desiertas y solo rompían la quietud quienes comenzaban la jornada laboral o regresaban a casa después de haber alargado una tarde de jueves de pintxopote. En efecto, el eclipse parcial de Luna de este viernes no ha conseguido despertar a una ciudad que, en las lindes del amanecer, permanecía prácticamente desierta; pero sí ha logrado sorprender a quienes, finalmente, se han acordado de mirar al el cielo.
«Ostras, si hoy era el eclipse de Luna, ¿no?». La pregunta servía al alba para refrescar la memoria de algún que otro madrugador. «Es verdad», confirmaban otros antes de levantar la cabeza y encontrarse con una imagen bastante distinta a la habitual. A esa hora, la sombra de la Tierra cubría prácticamente todo el disco lunar, todavía reconocible pese a mostrarse mucho más oscuro, bajo una tonalidad grisácea. Solo una pequeña franja luminosa brillaba sobre el cielo mirandés dibujando una finísima media luna en la bóveda celeste.
Nada que ver, al menos en cuanto a expectación, con lo ocurrido apenas dieciséis días antes. El eclipse total de Sol del 12 de agosto vació el callejero de la ciudad para llenar La Picota, las canteras y otros puntos elevados de la ciudad. Esta vez las calles también estaban vacías, aunque por un motivo bastante más cotidiano, pues no dejaban de ser las seis de la mañana de un viernes, para muchos, laboral.
El 93% de la Luna, bajo la sombra terrestreNo se trataba esta vez de un eclipse total. Según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el de esta madrugada ha sido un eclipse parcial de Luna que ha alcanzado una magnitud de 0,93. Así pues, la umbra, la parte más oscura de la sombra que proyecta la Tierra, ha llegado a cubrir prácticamente todo el diámetro del satélite.
El máximo se ha producido en torno a las 06:12 horas, cuando apenas quedaba fuera de esa sombra una estrecha porción iluminada. Y, a diferencia de lo ocurrido con el eclipse solar, esta vez no hacían falta gafas ni filtros en tanto que los eclipses lunares pueden observarse directamente sin riesgo para la vista.

También son fenómenos bastante menos excepcionales desde un punto concreto del planeta. Mientras un eclipse total de Sol solo puede contemplarse desde una estrecha franja de la superficie terrestre y puede tardar décadas o siglos en repetirse sobre una misma ciudad, un eclipse lunar es visible simultáneamente desde buena parte del hemisferio nocturno. España, de hecho, ya pudo contemplar dos eclipses totales de Luna en 2025.
Quizás por eso, o simplemente por unas horas mucho menos amables, Miranda no se ha paralizado. El eclipse ha pasado mucho más desapercibido y ha encontrado a una Miranda prácticamente dormida. No obstante, dieciséis días después de hacer desaparecer el Sol sobre Miranda, la alineación de los astros ha logrado reclamar algunas miradas para regalar una grata sorpresa, previa a un viernes cualquiera.