Los empleados del Grupo Volkswagen han criticado la desastrosa comunicación externa del consejo de administración del fabricante automovilístico en un momento en que la compañía sopesa la aplicación de nuevos ajustes de costes, según se desprende de un artículo del comité de empresa al que ha tenido acceso Reuters.
Los empleados del Grupo Volkswagen han criticado la “desastrosa comunicación externa” del consejo de administración del fabricante automovilístico en un momento en que la compañía sopesa la aplicación de nuevos ajustes de costes, según se desprende de un artículo del comité de empresa al que ha tenido acceso Reuters.
Una encuesta interna realizada en línea la semana pasada por la representación sindical reveló que la plantilla y sus familias se encuentran “inquietos y asustados” ante los mensajes públicos emitidos por la dirección.
Las mayores preocupaciones manifestadas por los trabajadores se centran en la seguridad de sus puestos de trabajo, la continuidad de los programas de jubilación anticipada y de indemnización por despido, y el futuro operativo de las factorías alemanas situadas en Emden, Hannover, Neckarsulm, Osnabrück y Zwickau.
Falta de concreción sobre el futuroEn una nota interna distribuida el pasado viernes, el consejero delegado de la compañía, Oliver Blume, calificó la situación de "más que crítica" e indicó que no se prevé que cuatro de esas plantas sean rentables en la década de 2030 debido a un exceso de capacidad de 500.000 coches al año en Europa. Aunque matizó que el cierre de fábricas es la "última solución y la más costosa" y planteó alternativas con el sector de la defensa para la planta de Osnabrück, no existe decisión firme. Los empleados, por su parte, reprochan la ausencia de detalles concretos.
Ante estas acusaciones de falta de transparencia, Blume ha rechazado que se esté ocultando información, sosteniendo que la directiva informa de manera continua a la plantilla y a sus representantes a través de los canales internos y mediante un diálogo directo.
Hasta 50.000 puestos de trabajo menosEl grupo alemán afronta el mayor proceso de reestructuración de su historia. Dentro del plan previamente aprobado para reducir 50.000 puestos de trabajo -de los cuales ya se han pactado 37.000 bajas-, la marca busca ganar competitividad pese a la oposición del sindicato IG Metall y del Gobierno de Baja Sajonia (poseedor del 20% de los derechos de voto).
En este contexto, Oliver Blume se dirigirá a la plantilla este martes durante una reunión extraordinaria en Wolfsburg, mientras que el responsable de componentes y miembro del consejo de administración, Thomas Schmall, intervendrá en la planta de Braunschweig. Ambos encuentros fueron convocados por el comité de empresa tras cuestionar la estrategia comunicativa del equipo directivo en relación con las medidas orientadas a elevar la competitividad de la marca.