Renfe quiere estar presente en la futura alta velocidad portuguesa y, con ella, en el corredor ferroviario que conectará Vigo con Oporto y Lisboa. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha confirmado que la compañía pública española ya ha comenzado los trámites para homologar en Portugal sus trenes de las series 106 y 107 de Talgo, un movimiento con el que prepara su desembarco comercial en el país vecino coincidiendo con el desarrollo de su nueva red de alta velocidad.
Renfe quiere estar presente en la futura alta velocidad portuguesa y, con ella, en el corredor ferroviario que conectará Vigo con Oporto y Lisboa. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha confirmado que la compañía pública española ya ha comenzado los trámites para homologar en Portugal sus trenes de las series 106 y 107 de Talgo, un movimiento con el que prepara su desembarco comercial en el país vecino coincidiendo con el desarrollo de su nueva red de alta velocidad.
El giro tiene un interés especial para Galicia. Uno de los tres grandes ejes que Portugal está desarrollando es precisamente la línea Oporto-Vigo, concebida para reducir el actual viaje ferroviario entre ambas ciudades hasta unos 50 minutos, frente a las más de dos horas que necesita hoy el Celta. La infraestructura portuguesa contempla nuevas estaciones en el aeropuerto Francisco Sá Carneiro, Braga, Ponte de Lima y Valença antes de cruzar la frontera hacia Galicia.
Puente explicó que Renfe está intentando homologar en Portugal los trenes 106 y 107 porque son unidades capaces de adaptarse a diferentes anchos de vía, una característica especialmente útil durante el periodo de transición de la red portuguesa. El objetivo es que la operadora española pueda competir por los tráficos que genere la nueva infraestructura lusa.
La decisión supone también un cambio en la estrategia internacional de Renfe. La compañía había situado Francia como principal vía de crecimiento europeo, pero las dificultades regulatorias encontradas para ampliar sus servicios más allá del sur del país y llegar, entre otros destinos, a París han llevado al Ministerio a mirar con mayor intensidad hacia Portugal.
Según Puente, la integración ferroviaria con el país vecino presenta menos obstáculos y existe además una mayor coincidencia política entre los dos Estados sobre la necesidad de mejorar las conexiones transfronterizas. Portugal prepara al mismo tiempo a su compañía pública, CP, para competir en la alta velocidad: su Gobierno autorizó este año la compra de hasta 20 nuevos trenes, con una inversión de 584 millones de euros.
Vigo, puerta de entrada de Renfe en la alta velocidad portuguesaPara Vigo, la noticia abre un escenario hasta ahora poco explicitado: Renfe aspira a explotar comercialmente el corredor portugués al que quedará conectada la ciudad a través de la salida sur ferroviaria.
La futura línea portuguesa Oporto-Vigo forma parte del plan de alta velocidad del país vecino junto con los corredores Lisboa-Oporto y Lisboa-Madrid. Portugal estima que la nueva infraestructura permitirá viajar directamente entre Vigo y Oporto en unos 50 minutos.
En el lado español, Transportes trabaja todavía en la definición de la infraestructura necesaria para enlazar Vigo con la frontera. El Ministerio tiene en redacción el estudio informativo de la salida sur de Vigo y desde finales de 2025 desarrolla además los estudios del tramo O Porriño-frontera portuguesa, concebido precisamente para prolongar el Eje Atlántico hasta la infraestructura que Portugal está proyectando al sur del Miño.
Ese segundo estudio fue adjudicado por algo más de 835.000 euros y debe analizar las alternativas de trazado, la demanda prevista, el coste-beneficio y posteriormente definir una solución que pueda someterse a información pública y evaluación ambiental.
Transportes considera el conjunto una prolongación internacional del Eje Atlántico de alta velocidad entre A Coruña y Lisboa, con Vigo como nodo fundamental en el cruce de la frontera.
España apunta a 2030Puente ha reiterado en una entrevista a Europa Prres que el Gobierno español mantiene el compromiso de disponer en 2030 de las conexiones transfronterizas ferroviarias con Portugal y Francia que corresponden a España, aunque su puesta en servicio completa dependerá de que los países vecinos ejecuten también las infraestructuras de su lado.
Para el eje gallego, Portugal ha venido manejando un horizonte algo posterior. El Gobierno luso y las autoridades de Oporto mantienen 2032 como referencia para completar la conexión de alta velocidad entre Oporto y Vigo. Ese plazo fue ratificado el pasado febrero por el alcalde de Oporto, Pedro Duarte, durante un encuentro con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda.
Portugal plantea además una ejecución por fases. La primera comprende los tramos Oporto-aeropuerto Francisco Sá Carneiro y Braga-Valença; posteriormente se construirá la conexión entre el aeropuerto y Nine para completar el corredor.
Trenes preparados para cruzar antes de que toda la línea esté terminadaLa elección de los trenes 106 y 107 puede resultar especialmente importante durante ese periodo intermedio. Son unidades con capacidad para circular sobre diferentes configuraciones de vía, lo que, según Puente, permitiría que Renfe fuese adaptando progresivamente sus servicios a medida que se completasen los distintos tramos de infraestructura.
El Ministerio plantea así la posibilidad de que la conexión internacional no tenga que esperar necesariamente a que esté terminada de una sola vez toda la nueva red para empezar a mejorar las relaciones ferroviarias entre ambos países.
Renfe comienza a preparar, por tanto, el material rodante antes incluso de que esté construida la infraestructura. Y Vigo aparece directamente involucrada en ese movimiento: si se cumplen los planes de los dos gobiernos, la ciudad pasará de ser el extremo norte del actual Celta a convertirse en la puerta española de uno de los tres grandes ejes de la nueva alta velocidad portuguesa, con Renfe aspirando ya a circular por él.