En pleno mes de agosto, el calor sigue siendo el gran enemigo —si no nos protegemos de él— de nuestra salud, con el golpe de calor como consecuencia más grave entre las que se pueden sufrir. Diversas provincias del país alcanzarán altas temperaturas durante este lunes como Toledo, Sevilla, Salamanca, Ourense, Córdoba o Badajoz, llegando o muy cerca de hacerlo a los 40 grados centígrados. Calambres y agotamiento son dos de los síntomas más habituales que preceden al potencialmente mortal golpe de calor, una emergencia médica que también puede conllevar en algunos casos daños neurológicos.
En pleno mes de agosto, el calor sigue siendo el gran enemigo —si no nos protegemos de él— de nuestra salud, con el golpe de calor como consecuencia más grave entre las que se pueden sufrir. Diversas provincias del país alcanzarán altas temperaturas durante este lunes como Toledo, Sevilla, Salamanca, Ourense, Córdoba o Badajoz, llegando o muy cerca de hacerlo a los 40 grados centígrados. Calambres y agotamiento son dos de los síntomas más habituales que preceden al potencialmente mortal golpe de calor, una emergencia médica que también puede conllevar en algunos casos daños neurológicos.
Ante el calor que sufre gran parte del país, el organismo debe hacer un esfuerzo de adaptación para mantener su temperatura habitual, en torno a los 37 grados, y desarrollar todas sus funciones correctamente. Este mecanismo de autodefensa provoca que sudemos más o se produzca vasodilatación, un esfuerzo que va volviéndose más complicado a medida que transcurren los días sin reducirse el calor. Si el organismo supera los 38 grados pueden darse múltiples problemas, y a partir de 40 grados existe un riesgo mortal.
Las claves de la experta para combatir las posibles consecuencias del calorLa primera fase de los conocidos como trastornos por calor, y cuya manifestación más grave es el citado golpe de calor, son los calambres. Consisten en espasmos musculares breves, intermitentes y dolorosos. "Suelen desaparecer con reposo en un lugar fresco e hidratación mediante la ingesta oral de agua, una solución salina o bebidas isotónicas", explica Haridian Rodríguez, coordinadora de enfermería del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Vithas Las Palmas.
Más grave que los calambres es el agotamiento por calor. Ojo: si notas debilidad, fatiga, náuseas, vómitos o vértigo son algunas de las señales de que sufras agotamiento. "Puede resolverse con rehidratación por vía oral o intravenosa, si es necesario, y reposo en un lugar fresco", detalla.

Los golpes de calor, un shock que se caracteriza por un incremento de la temperatura corporal por encima de los 40 grados y alteraciones del sistema nervioso central / Juan Carlos Cárdenas / EFE
En último lugar se encuentra el golpe de calor. Dolor de cabeza intenso, piel roja, caliente y seca y aumento de la temperatura incluso a más de 40 grados centígrados son algunos de los principales síntomas. Hay otras señales de alerta como pérdida del conocimiento, náuseas, fatiga, vómitos, calambres musculares, diarrea y parada de la sudoración. También puede sumarse edema pulmonar, delirio, confusión, convulsiones y arritmias cardíacas. Esta última fase en ocasiones aparece de forma repentina ya que el aumento de la temperatura es tan rápido que no da señales previas, por ejemplo, por realizar ejercicio físico muy intenso.
Ante su aparición, la persona afectada o su entorno deben llamar al 112 o acudir directamente a un servicio de urgencias. En cualquiera de los casos, la rapidez es fundamental. De hecho, bajar la temperatura durante la primera media hora es crucial. Hasta que esté atendido por un servicio sanitario debe procurarse que beba líquidos poco a poco, retirarle algo de ropa, darle aire y aplicar compresas de agua fría por el cuerpo en un lugar fresco y ventilado, especialmente en cuello, axilas, inglés y cabeza. Y si perdiera el conocimiento, hay que tumbar a la persona afectada con las piernas flexionadas.
Los grupos de edades más propensos a sufrirloMayores de 65 años y menores de 15, gestantes, personas con enfermedades crónicas, con obesidad o polimedicados constituyen algunos de los grupos que deben extremar la precaución.
"Beber mucha agua y líquidos durante todo el día, aunque no se tenga sed, evitar las bebidas alcohólicas o ricas en cafeína o grasas y realizar comidas ligeras que incluyan ensaladas, frutas, verduras y zumos naturales. Asimismo, es importante no hacer ejercicio físico al aire libre a las horas de más calor (entre las 12.00 y las 17.00 horas) y practicarlo de forma moderada", concluye la experta.
Fuente: La Nueva España