Muchos propietarios desconocen que un gesto tan cotidiano como encender el extractor de la cocina puede derivar en un conflicto legal con la comunidad y costosas sanciones administrativas. El error común de mantener un sistema de extracción defectuoso, que derive humos y olores a viviendas vecinas o que esté conectado incorrectamente a conductos comunitarios, es ahora el objetivo de las autoridades locales.