Cambiar una vieja caldera por un sistema más eficiente puede suponer un importante ahorro en la factura energética y, además, dar acceso a una ayuda pública de hasta 3.000 euros. No se trata de una subvención recién aprobada, sino de un programa que forma parte de las actuaciones de rehabilitación energética impulsadas con fondos europeos y gestionadas por las comunidades autónomas. Sin embargo, su existencia continúa siendo desconocida para buena parte de los propietarios que se plantean una reforma en su vivienda en pleno boom inmobiliario.