Просмотр новости

Найдите то, что Вас интересует

Mi madre migró a España y yo crecí viéndola a través de una pantalla: ahora nos hemos reencontrado

Дата публикации: 07-06-2026 20:30:36

Hay una parte de la migración que casi nunca se nombra: la de las hijas e hijos que se quedan. Detrás de muchas mujeres migrantes, hay una generación de niños creciendo con miedo, incertidumbre y una sensación constante de esperaEste joven peruano ya ha empezado a cotizar gracias a la regularización: “Tardé solo tres días en encontrar trabajo”
Cuando tenía 15 años, mi madre migró a este país buscando una oportunidad para sostener nuestra vida. Durante siete años no pudimos abrazarnos ni compartir una comida ni acompañarnos en los momentos difíciles ni vivir juntas lo cotidiano. Crecí viéndola a través de una pantalla, escuchándola por llamadas o audios, aprendiendo a extrañarla mientras intentábamos sobrevivir cada una desde lugares distintos.

Hace apenas seis meses pudimos reencontrarnos nuevamente. Y creo que fue ahí donde entendí una realidad de la que casi no se habla. Cuando hablamos de migración, muchas veces hablamos de fronteras, de papeles, de empleo, de racismo, de pobreza o de violencia institucional. Y está bien hacerlo. Pero hoy quiero hablar de una parte de la migración que casi nunca se nombra: de las hijas e hijos que se quedan. De quienes crecimos viendo a nuestras madres marcharse para intentar sostener la vida desde otro país. Porque detrás de muchas mujeres migrantes hay también una generación de niñas y niños creciendo con miedo, incertidumbre y una sensación constante de espera.

Esperar a que mamá consiga trabajo, que consiga papeles, que encuentre un alquiler, que pueda enviarnos dinero, que pueda traernos. Y mientras tanto, una aprende a vivir con dudas demasiado grandes para la edad que tiene.

Muchas hijas e hijos de mujeres migrantes crecimos con una ansiedad silenciosa que nadie nombraba. Vivíamos pendientes del teléfono. Con miedo a que le pasara algo a nuestra madre. Con miedo a que la deportaran. Con miedo a que enfermara sola. Con miedo a que no pudiera más. Y muchas veces intentando ser “perfectos” para no darle más preocupaciones.

Nos decían: “Estudia”; “compórtate”; “si vienes con estudios, todo será más fácil”. Y entonces muchas niñas y niños crecieron sintiendo que tenían que “merecer” el reencuentro.

La socióloga Arlie Hochschild habla de las “cadenas globales de cuidados”, explicando cómo las mujeres migrantes sostienen economías enteras cuidando a otras personas mientras sus propias familias quedan fragmentadas por la distancia. Y creo que ahí hay una gran verdad incómoda: el mundo se sostiene muchas veces sobre el sacrificio emocional de las mujeres migrantes y de sus hijos e hijas. Porque no solamente migran las madres. También migran los afectos, las maternidades y las infancias.
Educar desde un móvil
Hay algo muy duro de las maternidades transnacionales: tener que educar desde un teléfono móvil. Muchas madres atienden situaciones gravísimas a miles de kilómetros: casos de bullying, depresión adolescente, violencia, abandono escolar, problemas de salud mental. Están intentando sostenerlo todo a través de audios de WhatsApp después de jornadas agotadoras limpiando casas, cuidando personas mayores o trabajando en empleos profundamente precarizados.

Y uno se hace las preguntas: ¿Cómo se pone un límite desde otro continente? ¿Cómo se acompaña un duelo adolescente desde una videollamada? ¿Cómo se calma el miedo de una hija o hijo cuando la propia madre también está sobreviviendo?

La antropóloga Rita Segato dice algo muy importante: el sistema necesita romper vínculos comunitarios y afectivos para sostener determinadas formas de explotación. Yo creo que las políticas migratorias hacen exactamente eso: fragmentan familias, rompen tiempos afectivos, y convierten el derecho a vivir juntas en un privilegio burocrático.

A veces se habla de la migración como una oportunidad. Y claro que muchas madres migran para abrir oportunidades. Pero hay una parte del relato que suele ocultarse: el coste emocional.
La culpa
Porque muchas hijas e hijos crecimos sintiendo culpa por extrañar. Culpa por necesitar. Culpa por llorar. Culpa por reclamar presencia. Y entonces aprendimos a callarnos.

La socióloga Saskia Sassen explica cómo las migraciones actuales están profundamente vinculadas a desigualdades económicas globales y a sistemas que expulsan vidas del Sur global para sostener economías del Norte.

Pero detrás de esos macroanálisis existen historias concretas. Niñas que se dormían abrazadas a una camiseta de su madre. Adolescentes que crecieron viendo cumpleaños por videollamada. Jóvenes que aprendieron a hacerse adultos demasiado pronto.

Luego llega el reencuentro... y casi nadie habla tampoco de eso. Porque reencontrarse no siempre significa recuperar el tiempo perdido. A veces significa convivir con una madre a la que amas profundamente, pero a quien apenas conoces después de años separadas. A veces también significa migrar siendo adolescente, cambiar de idioma, de escuela, de cultura y de identidad de golpe.

Muchas hijas e hijos migrantes vivimos entre dos duelos. El duelo por el país que dejamos y el duelo por la infancia que no pudimos vivir junto a nuestras madres. Por eso creo que necesitamos empezar a hablar más de las infancias transnacionales. Necesitamos escuchar sus voces. Necesitamos políticas públicas que entiendan que la reunificación familiar no es un trámite administrativo: es salud mental, es protección emocional, es derecho al cuidado, es infancia digna.

Y también necesitamos una mirada feminista que deje de romantizar el sacrificio infinito de las mujeres migrantes, porque ninguna madre debería tener que elegir entre alimentar a sus hijos o abrazarlos.

La migración no solamente mueve cuerpos; también reorganiza afectos, miedos y formas de crecer. Deja atrás a miles de hijas e hijos que crecieron esperando tantos años, que aprendieron a hacerse fuertes antes de tiempo.

--

Nota: Laura Valentina Castillo es psicóloga voluntaria en la organización vasca Ahurralde Fundazioa. Escribió este texto para el encuentro 'Desplazamientos forzados y derechos humanos', organizado por la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) - Aita Mari el pasado 29 de mayo en Donostia, donde lo compartió con los asistentes por primera vez. Castillo es colombiana y vive en Euskadi. Llegó hace seis meses a España, donde se reencontró con su madre, y se encuentra a la espera de la respuesta de su petición de regularización extraordinaria. Sus intereses se centran en la salud mental, los derechos humanos, los vínculos afectivos y el bienestar de las personas. Participa en iniciativas comunitarias y espacios de sensibilización social, convencida del valor de la empatía, la escucha y el compromiso colectivo como herramientas de transformación.

Схожие новости

#Наименование новостиТональностьИнформативностьДата публикации
1La cifra oficial de menores migrantes tutelados baja a niveles de 2024: el reparto no trajo el "efecto llamada" que decían PP y VOX0717-06-2026
2Carmen se sentía sola en 'la España vaciada' hasta que conoció a Jenny, una migrante ciega que acaba de regularizarse3612-06-2026
3Este joven peruano ya ha empezado a cotizar gracias a la regularización: "Tardé solo tres días en encontrar trabajo"2622-05-2026
4La pelea de V: una madre con un hijo discapacitado que Países Bajos quiere expulsar porque tiene permiso de residencia en España-2604-06-2026
5El pacto europeo que endurece la política migratoria entra en vigor sin que los Estados tengan listo el sistema para aplicarlo-2711-06-2026
6Un grupo de 19 países europeos pide acelerar el uso de centros de deportación en terceros países frente a España0719-06-2026
7Dos tercios de los 900.000 migrantes que ya han pedido la regularización son latinoamericanos, la mayoría colombianos0718-06-2026
8El Gobierno ha recibido ya 908.288 solicitudes para la regularización de migrantes0715-06-2026
9La Justicia ordena a la Policía facilitar la regularización a los migrantes que esperan su expulsión en el CIE de Madrid0718-06-2026
10Canarias rechaza el fin de la contingencia migratoria extraordinaria pese a estar ya cerrando centros de acogida por baja ocupación0022-06-2026

Классификация: Мнения. Схожих патентов: 0. Схожих новостей: 10. Тональность: 0. Информативность: 5. Источник: www.eldiario.es.