La Fundación Patrimonio Comunal Olivarero está cerrando temporalmente algunos de sus almacenes repartidos por todo el territorio del país debido a la escasez de demanda. En la provincia de Córdoba, esta entidad privada sin ánimo de lucro disponía hasta ahora de cuatro almacenes de aceite, localizados en Montoro, Lucena, Baena y Puente Genil.
La Fundación Patrimonio Comunal Olivarero está cerrando temporalmente algunos de sus almacenes repartidos por todo el territorio del país debido a la escasez de demanda. En la provincia de Córdoba, esta entidad privada sin ánimo de lucro disponía hasta ahora de cuatro almacenes de aceite, localizados en Montoro, Lucena, Baena y Puente Genil.
Las dos primeras instalaciones ya han cerrado sus puertas. Al caso ya conocido de Montoro, que levantó las protestas del Ayuntamiento —junto con el de Martos (Jaén), en la misma situación—, se suma el cierre de los depósitos de Lucena, tal como ha confirmado a este medio el presidente de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero, Rafael Sánchez de Puerta.
No se trata de un cierre definitivo sino temporal, según las explicaciones de la fundación. «Los centros se mantendrán operativos y estarán disponibles para que cuando haga falta se desplacen allí trabajadores para ponerlos en marcha», ha asegurado Sánchez de Puerta.
La baja demanda explica el cierre de los almacenes. En primer lugar, por las bajas cosechas de los últimos años, sobre todo en la época de sequía, que dejó menos aceite disponible y por tanto menos necesidad de almacenamiento.
Pero detrás de la decisión de la fundación hay también una condición estructural. El sector olivarero ha experimentado una profunda transformación en los últimos años y las almazaras y cooperativas han invertido parte de sus recursos en dotarse de depósitos propios. Ya no son tan necesarios los grandes almacenes del Patrimonio Cultural Olivarero.
Las estadísticas oficiales del Ministerio de Agricultura muestran claramente cómo la mayor parte del aceite de oliva se almacena en las propias almazaras o en las envasadoras. Las primeras, hasta el mes de junio, tenían en sus depósitos más de 400.000 toneladas disponibles, mientras que los operadores contaban con más de 250.000 toneladas. Las cubas del Patrimonio Olivarero apenas llegaban a 6.000 toneladas, cuando solo en la provincia de Córdoba tienen capacidad para casi 120.000 toneladas. El depósito de Montoro es el mayor de toda la provincia, con unas 46.000 toneladas de capacidad, en tanto que el de Lucena es mucho más pequeño, con 10.000 toneladas. La capacidad de almacenamiento de la fundación, tras el cierre de estos dos, aún dispone de las 40.000 toneladas de capacidad en Baena y las 21.000 de Puente Genil.
La intención de la entidad con estos cierres es poder ahorrar costes de mantenimiento y personal en unas instalaciones que permanecen prácticamente sin actividad. Según Sánchez de Puerta, «no tiene sentido tener personal fijo que se usa esporádicamente. Si hay otros centros con más actividad como Baena y otros, y hay alternativas próximas, se prestará el servicio desde esas instalaciones. Esos centros quedan cerrados pero mantenidos».
Otros cierresLa Fundación Patrimonio Comunal Olivarero ha enviado un comunicado a los agentes del sector explicando las causas de estos cierres. En ese documento, la entidad recuerda que llegó a contar con hasta 18 centros de almacenamiento en todo el país y, «conforme han cambiado las circunstancias del sector, así como las exigencias administrativas que imposibilitaron el funcionamiento de determinadas instalaciones, su estructura se ha ido ajustando progresivamente».
Anteriormente, ya se habían cerrado instalaciones históricas como las de Gijón, Jaén, Linares, Reus, Torredonjimeno, Pinto o Antequera. A ello se añade que «durante los últimos años, la actividad de almacenamiento ha experimentado cambios significativos», ya que el sector «ha realizado importantes inversiones en infraestructuras propias, reduciendo progresivamente la necesidad de recurrir a servicios externos. Como consecuencia, la capacidad total disponible supera ampliamente los niveles de utilización registrados en los últimos ejercicios. A ello se ha unido la sucesión de campañas marcadas por una menor producción derivada de las condiciones climatológicas adversas».
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