En Rocafonda, pese al calor, el fútbol se juega en cada rincón. Pero estos días todas las conversaciones giran alrededor de un solo nombre: Lamine Yamal. A pocas horas de la final del Mundial que España disputará este domingo ante Argentina, el barrio de Mataró donde creció el joven futbolista vive con gran expectación la cita. En el corazón de Rocafonda, donde se alza el mural dedicado al delantero del FC Barcelona, junto al campo municipal en el que decenas de niños siguen dando patadas al balón bajo el sol del verano, los vecinos comparten una misma ilusión: ver al chico que salió de sus calles levantar la Copa del Mundo. Seguir leyendo....
En Rocafonda, pese al calor, el fútbol se juega en cada rincón. Pero estos días todas las conversaciones giran alrededor de un solo nombre: Lamine Yamal. A pocas horas de la final del Mundial que España disputará este domingo ante Argentina, el barrio de Mataró donde creció el joven futbolista vive con gran expectación la cita. En el corazón de Rocafonda, donde se alza el mural dedicado al delantero del FC Barcelona, junto al campo municipal en el que decenas de niños siguen dando patadas al balón bajo el sol del verano, los vecinos comparten una misma ilusión: ver al chico que salió de sus calles levantar la Copa del Mundo.
El alcalde de Mataró, David Bote, asegura que la ciudad vive este momento con una mezcla de "orgullo y agradecimiento". Orgullo porque Lamine "es un referente permanente para Mataró" y agradecimiento porque, pese a la fama mundial, "no olvida de dónde viene". El gesto de lucir hace unos días una diadema con el nombre de Rocafonda fue, según el alcalde, "una muestra muy positiva". "Es una luz, un faro que sigue marcando un camino y que no se olvida de los suyos", resume.
Sentado en un banco del barrio, Lioua no esconde la emoción y comparte la opinión del edil. "Es un orgullo ver a un paisano mío jugando con la selección y ahora con opciones de ganar un Mundial", explica. Para él, Lamine "es el mejor jugador del momento" y, pese a las críticas que recibe, "siempre responde sobre el campo". Pero, sobre todo, destaca lo que representa para los más pequeños. "Ahora mismo es un héroe para todos los niños y un orgullo para todos los los marroquíes", afirma. Confía plenamente en la victoria de España y solo le pide una cosa al extremo azulgrana: "Que siga viniendo al barrio cuando pueda, porque da mucha alegría a los niños".
Un referente para toda una generaciónEn el Campus Solidario de la Federación Catalana de Fútbol, que estos días reúne a decenas de jóvenes en Rocafonda, el delegado de la federación en el Maresme y responsable del campus, Mohamed El Gaadaqui, considera que la figura de Lamine trasciende el propio barrio. "Tiene que ser un referente para los jóvenes de Rocafonda, pero también para toda la comarca", señala. Para Gaadaqui, el fútbol representa "integración, amistad, esfuerzo y familia", y recuerda que tras la clasificación de España para la final muchos vecinos salieron espontáneamente a celebrar el triunfo por las calles del barrio.

Mohamed El Gaadaqui coordinador del campus de Rocafonda. / MANU MITRU / EPC
Entre ellos estaba Saeed, jubilado y vecino de Rocafonda desde finales de los años ochenta. Llegó a España en 1988 y asegura que vivirá la final con la misma ilusión que cualquier aficionado. "Quiero que gane España. Vivo aquí y este es mi país", explica. Está convencido de que Lamine marcará en la final y pronostica un contundente "3-0". También asegura haber notado cómo el barrio ha cambiado desde que el delantero se convirtió en una estrella internacional. "Ahora viene mucha más gente. Las familias y los niños llenan cada día el campo", cuenta.

Saeed a la izquierda vecino jubilado de Rocafonda / MANU MITRU / EPC
Junto al grafiti dedicado al futbolista, Paco Duro observa cómo varios niños juegan en la pista donde muchos imaginan seguir los pasos de Lamine. Vecino de toda la vida, cree que el éxito del delantero ha servido para cambiar la percepción de Rocafonda. "Antes casi nadie hablaba del barrio y ahora es conocido en todo el mundo", explica. Aunque reconoce que echan de menos verle más por allí. "Ojalá un día venga a jugar un rato con los chavales. Sería algo espectacular", asegura. Porque, más allá de los goles o los títulos, en Rocafonda Lamine Yamal ya ha conseguido algo difícil de medir: convertirse en el espejo donde hoy se miran cientos de niños.

Paco Duro, vecino de Rocafonda, posa junto al grafiti dedicado a Lamine Yamal. / MANU MITRU / EPC
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