Nuevo ciclo para La Terraza de Sada. Tras permanecer ocho años en un limbo administrativo, la Audiencia Nacional ha fallado a favor del Estado y rechaza prorrogar la concesión otorgada en 1922, en virtud de la cual este "kiosko de madera y cristal destinado a la venta de refrescos y licores" inició una segunda vida pie de la playa de Sada tras su traslado de los Jardines de Méndez Núñez.
Nuevo ciclo para La Terraza de Sada. Tras permanecer ocho años en un limbo administrativo, la Audiencia Nacional ha fallado a favor del Estado y rechaza prorrogar la concesión otorgada en 1922, en virtud de la cual este "kiosko de madera y cristal destinado a la venta de refrescos y licores" inició una segunda vida pie de la playa de Sada tras su traslado de los Jardines de Méndez Núñez.
Los jueces del Alto Tribunal rechazan el recurso de los concesionarios y ven fundada la resolución de la Dirección General de la Costa y el Mar, que se opuso a la pretensión de los gestores en base al reglamento general de Costas, que establece que las concesiones vigentes antes del 29 de julio de 1988 fueron otorgadas por un período máximo de 30 años a contar con desde esa fecha, por lo que la de La Terraza habría vencido el 29 de julio de 2018. El departamento estatal apeló además a Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas, que estipula que el plazo máximo de la concesión, prórrogas incluidas, sería de 75 años, un argumento que también ha sido refrendado por los magistrados.
La sentencia todavía es susceptible de recurso ante el Tribunal Supremo.
Titularidad de La TerrazaLa Audiencia arroja luz también sobre otro motivo de controversia: la titularidad de este edificio modernista que fue declarado Bien de Interés Cultural el 12 de marzo de 2020. Los gestores de este local hostelero, la tercera generación de la familia Fariña, defendían en su recurso que se trataba de un "inmueble de titularidad privada que no había perdido nunca ese carácter y que, por ello, se encontraba inscrito en el Registro de Propiedad de Betanzos" . Costas y el Concello de Sada defendieron lo contrario y argumentaron que, una vez finalizada la concesión, las instalaciones ubicadas en dominio público marítimo terrestre revierten en el Estado, que decidirá sobre el mantenimiento de las instalaciones o su retirada. Los jueces refrendan ahora los argumentos esgrimidos por ambas administraciones: "Es incuestionable que no puede considerarse a los actores titulares dominicales en el sentido que establece el artículo 2 de la ley hipotecaria, por más que hayan aportado una certificación catastral de la que no puede sino concluirse que la misma se refiere exclusivamente al título concesional".
En este caso, el Gobierno ya ha avanzado su intención de conservar La Terraza, dada su singularidad y su valor patrimonial, que le han hecho merecedoras de la distinción de Bien de Interés Cultural. El Estado ya avanzó su disposición a transferir su gestión a otra Administración para su rehabilitación con cargo al programa del 2% cultural. El Concello de Sada, por su parte, aprobó en 2020 reclamar la desafectación de los terrenos y la cesión de La Terraza para proceder a su rehabilitación vía convenio con Xunta y Estado, Con posterioridad a este acuerdo, la Corporación se ha dividido en este punto y PSOE, PP y Unidos por Sada han reclamado un acuerdo que respete "los derechos de los propietarios".
Un Bien de Interés Cultural en horas bajasEl kiosko modernista, postal por excelencia de Sada, ha visto agravado su deterioro en los últimos años. Este "superviviente único de los pabellones modernistas", en opinión de los expertos, languidece sin que trasciendan plazos para su rehabilitación. La Xunta ya calificaba en 2020 de "precario" el estado de conservación de este kiosko de madera y vidrio y apremiaba una intervención para frenar su deterioro. El agravamiento de los daños ha llevado ahora al Gobierno gallego a rebajar de "aceptable" a "deficiente" el estado de este BIC en su inventario definitivo de bienes del litoral.
Los técnicos que inspeccionaron La Terraza de Sada con motivo de la elaboración del catálogo detectaron "patologías de pérdida de pintura, fisuración superficial, humedades por capilaridad y oxidación localizada en los elementos metálicos, según detalla el inventario.
El plan general de Sada delimita este elemento patrimonial como equipamiento sociocultural.