Predecir con exactitud el momento y lugar de un gran terremoto representa uno de los retos históricos más complejos para las ciencias de la Tierra. La profunda complejidad de los sistemas de fallas tectónicas y la inmensa variabilidad de las condiciones de carga dificultan enormemente el rastreo de señales precursoras claras. Por lo general, los métodos de observación tropiezan con grandes limitaciones analíticas frente a la opacidad inexpugnable del subsuelo.Seguir leyendo....