Nada de lo que hoy hay en el Carrer Sindicat lo podían imaginar los 120 establecimientos que llegó a reunir la asociación de comerciantes de la zona. “Toda Mallorca venía a comprar aquí”, señalan algunos de los propietarios que llevan más años en esta vía. Llegaron a sortear coches y cruceros entre quienes compraban en sus tiendas, pero ese pasado comercial esplendoroso se ha convertido en un recuerdo porque esta calle se está transformando en uno de los principales lugares gastronómicos del centro de Palma con diferentes propuestas internacionales. «La gente viene a pasear y a comer», resume Sandra, dependienta de la zapatería Neus Palou, que trabaja en esta vía desde hace 23 años.
Nada de lo que hoy hay en el Carrer Sindicat lo podían imaginar los 120 establecimientos que llegó a reunir la asociación de comerciantes de la zona. “Toda Mallorca venía a comprar aquí”, señalan algunos de los propietarios que llevan más años en esta vía. Llegaron a sortear coches y cruceros entre quienes compraban en sus tiendas, pero ese pasado comercial esplendoroso se ha convertido en un recuerdo porque esta calle se está transformando en uno de los principales lugares gastronómicos del centro de Palma con diferentes propuestas internacionales. «La gente viene a pasear y a comer», resume Sandra, dependienta de la zapatería Neus Palou, que trabaja en esta vía desde hace 23 años. Más información