Las vistas desde la cuarta planta del edificio de la Autoridad Portuaria de Las Palmas son espectaculares, pero no solo por los grandes ventanales que permiten observar la entrada y salida de los barcos en las aguas interiores de este recinto de Las Palmas de Gran Canaria, sino por las decenas de grandes pantallas desde las que se pueden observar todos los rincones de los tres puertos de Gran Canaria: el Puerto de Las Palmas, Arinaga y Salinetas. En el Centro de Control de Tráfico Marítimo están ‘los ojos’ de La Luz.
Las vistas desde la cuarta planta del edificio de la Autoridad Portuaria de Las Palmas son espectaculares, pero no solo por los grandes ventanales que permiten observar la entrada y salida de los barcos en las aguas interiores de este recinto de Las Palmas de Gran Canaria, sino por las decenas de grandes pantallas desde las que se pueden observar todos los rincones de los tres puertos de Gran Canaria: el Puerto de Las Palmas, Arinaga y Salinetas. En el Centro de Control de Tráfico Marítimo están ‘los ojos’ de La Luz.
Sergio Pérez es una de las personas que está pendiente de todo lo que ocurre en estos recintos desde hace un año y medio.
Explica que el trabajo que se realiza en este centro de control es similar al que se hace en los de los aeropuertos, con seguimientos con radares y comunicaciones por radio con la tripulación de los barcos con frases estandarizadas en inglés.
Sin embargo, hay algunas diferencias, sobre todo una: «En los aeropuertos las maniobras del avión las hacen solo los pilotos y aquí aparece la figura del práctico», que es el encargado de atracar y desatracar los buques.

Sergio Pérez en su puesto de trabajo en el Centro de Control de Tráfico / José Pérez Curbelo
De Marina Civil al Puerto de Las PalmasNunca pensó que se dedicaría a controlar lo que ocurre en un puerto y mucho menos en Gran Canaria. El sueño de este asturiano era convertirse en capitán de barco y para eso estudió Marina Civil en Gijón, una formación que solo se imparte «en siete universidades españolas», una de ellas la de La Laguna.
«Llegué aquí casi de rebote», sentencia. Al culminar sus estudios vino a Gran Canaria a hacer prácticas en Fred. Olsen y luego intentó conseguir trabajo en alguna de las navieras españolas, pero no tuvo éxito. En ese impás, le ofrecieron cubrir una baja de consignatario en Asturias y de ahí pasó a Salvamento Marítimo en el Centro Jovellanos, en la misma comunidad autónoma. Posteriormente, estuvo en Valencia trabajando como controlador para prácticos, donde supo que se había convocado plazas para el Puerto de Las Palmas.
Un trabajo que nunca es igualPrincipalmente, su labor es la de responsable de operaciones, aunque dependiendo de los turnos puede asumir alguna otra de las labores que se realizan desde la cuarta planta del edificio portuario. «Lo mejor de este trabajo es que no es nada rutinario aunque parezca que sí porque son barcos que vienen, piden atraque, toman combustible, fondean..., pero nunca es lo mismo de un día a otro, incluso aunque sea el mismo buque», asevera.
En ese sentido, detalla que cada atraque o fondeo tiene sus propias peculiaridades dependiendo de las operaciones, el tiempo y el volumen del tráfico que haya en ese momento en el Puerto de Las Palmas.
Para garantizar la seguridad y la fluidez en el Puerto, todo está medido y calculado, por lo que el trabajo en el centro de control es incesante pero tranquilo. Sin embargo, hay veces que «hay un poco de nerviosismo porque llaman y si estás hablando con otra persona y no contestas, siguen insistiendo cada 30 segundos».

Uno de los compañeros de Sergio Pérez. / José Pérez Curbelo
El protocolo de las maniobrasEl protocolo es claro: cada barco tiene un turno de maniobra que se divide entre atraques, fondeo, entradas y salidas. Y si hay mucha congestión «se priorizan los barcos de pasaje, los de línea y los de línea de carga, o sea, los que usan estibadores». Detrás van los de fondeo.
Eso sí, puntualiza Sergio, si el tráfico es fluido el orden es el de llegada: «El primero es el primero que llama y luego van el segundo, el tercero...» y todo se organiza por radio.
Asimismo, desde este centro no solo se controlan las entradas y salidas de las embarcaciones, sino también que las operativas se realizan cumpliendo las normas del Puerto y garantizando que lo que se hace se corresponde con lo que han notificado, porque cada una tiene una tasa distinta. Para ello, hay cientos de cámaras a lo largo de todo el recinto.
El gemelo digital del PuertoAdemás de los radares y las herramientas de seguimiento del tráfico, Sergio Pérez cuenta con una pantalla en la que se muestra un gemelo digital del Puerto que le permite calcular con mayor precisión los atraques libres o el espacio que hay en las aguas interiores para que puedan navegar varios barcos a la vez dependiendo de sus dimensiones. Esta recreación facilita la concepción de los espacios.

Una controladora habla con la tripulación de un barco. / José Pérez Curbelo
Tecnología puntaPronto su trabajo será un poco más fácil gracias a la implantación de tecnología punta. La Autoridad Portuaria de Las Palmas ha invertido más de 1,64 millones de euros en la renovación del equipamiento electrónico de su Centro de Control de Tráfico Marítimo para reforzar la seguridad, la coordinación de las operaciones y la protección del medio marino.
El contrato incluye la instalación de radares, cámaras, estaciones de radio y meteorológicas, tecnología AIS y un sistema informático de seguimiento y grabación, que se distribuirán entre el edificio de la Autoridad Portuaria, el Muelle Reina Sofía, la Dársena de Vela Latina y los puertos de Salinetas y Arinaga.
Los nuevos sistemas permitirán controlar los desplazamientos de los buques, detectar embarcaciones pequeñas, actividades ilegales y posibles derrames de hidrocarburos, además de mejorar la respuesta ante situaciones de riesgo