Fue a finales del siglo XIX cuando se introdujo el eucalipto en Galicia. Desde entonces su avance ha sido imparable. Es un árbol de crecimiento rápido, por lo tanto, muy rentable para sus propietarios, y cuya madera es muy apreciada para fabricar pasta de papel. Poco a poco se ha ido propagando y ha ganado terreno a otras especies autóctonas como las frondosas. Pero aún quedan concellos vírgenes de eucaliptales debido sobre todo a que sus condiciones climatológicas extremas han frenado su cultivo.