El comentario de Rajoy sobre la falta de «franceses» en la selección de Francia y el descubrimiento de las joyas ocultas de Zapatero ilustran, cada cual en su escala, la incapacidad de los expresidentes del Gobierno de batirse en retirada
La política española sufre una dolencia crónica de la que nadie, por más que lo jure ante los altares de su partido, logra curarse del ... todo: la incapacidad de los expresidentes para pasar a la reserva sin torpedear a sus sucesores. Existe una paradoja universal que afecta a quien ha sido inquilino de la Moncloa. El mismo líder que exige lealtad ciega y silencio sepulcral a sus antecesores mientras gobierna, se transforma, al cruzar la puerta de salida, en un actor incómodo, un evaluador en la sombra o, directamente, en un artefacto incendiario.