Poco importaba el resultado para el City. De hecho, a efectos clasificatorios, no significaba nada. Era una tarde de despedidas, cargada de emoción y lágrimas por todo lo vivido y por aquello que ya no volverán a compartir en el futuro. Era el adiós de Pep Guardiola tras diez años al frente del conjunto skyblue lleno de éxitos y alegrías.Leer la noticia completa