A los veinte años, Adrián Sánchez Moreno ya sabe que el atletismo no es solo una disciplina deportiva, ni una suma de entrenamientos, marcas, lesiones, medallas y madrugadas, sino una manera de entenderse a sí mismo. Vive en Getafe, estudia Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, entrena entre diecisiete y veinte horas semanales, trabaja con niños en Alcobendas y compite como especialista en pruebas combinadas, esa modalidad exigente y casi total en la que un atleta no puede esconderse detrás de una sola virtud, porque debe correr, saltar, lanzar, resistir, recomponerse y volver a empezar.