La carrera de Alex Schwazer, uno de los mejores marchadores de su generación y campeón olímpico de los 50 kilómetros marcha en Pekín 2008, vuelve a quedar bajo la sombra del dopaje. A sus 41 años, el italiano ha sido suspendido provisionalmente tras dar positivo por eritropoyetina (EPO) en un control realizado durante el Campeonato de Alemania de marcha en ruta. Se trata del tercer gran episodio relacionado con el dopaje en una trayectoria deportiva tan brillante como controvertida.
La carrera de Alex Schwazer, uno de los mejores marchadores de su generación y campeón olímpico de los 50 kilómetros marcha en Pekín 2008, vuelve a quedar bajo la sombra del dopaje. A sus 41 años, el italiano ha sido suspendido provisionalmente tras dar positivo por eritropoyetina (EPO) en un control realizado durante el Campeonato de Alemania de marcha en ruta. Se trata del tercer gran episodio relacionado con el dopaje en una trayectoria deportiva tan brillante como controvertida.
La Agencia Nacional Antidopaje de Alemania (NADA) comunicó la suspensión después de detectar EPO en muestras de sangre y orina del atleta. Aunque el procedimiento aún no ha concluido y deberá confirmarse el resultado de las muestras correspondientes, Schwazer ya ha reaccionado públicamente asegurando que es inocente.
"Soy inocente, no tomé EPO ni otras sustancias dopantes, pero esta vez no me defenderé, no tengo la fuerza ni la energía para hacerlo", declaró el marchador italiano, quien aseguró que después de más de una década de procesos judiciales y deportivos no tiene intención de iniciar una nueva batalla legal. Si el positivo termina confirmándose de forma definitiva, podría enfrentarse a una inhabilitación de por vida.
Antes de que el dopaje marcara su carrera, Schwazer era una de las grandes figuras de la marcha mundial. Tras conquistar dos medallas de bronce en los Mundiales de 2005 y 2007, alcanzó la cima en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde ganó el oro en los 50 kilómetros marcha con récord olímpico. Años después también fue reconocido como campeón de Europa de 20 kilómetros de 2010, tras la descalificación del vencedor inicial.
Su progresión parecía situarle entre los grandes referentes del atletismo internacional, pero su imagen cambió radicalmente apenas cuatro años después. En julio de 2012, pocos días antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Londres, Schwazer dio positivo por EPO. A diferencia de otros casos, el italiano reconoció inmediatamente haber consumido la sustancia prohibida. Admitió haber hecho trampas, pidió perdón públicamente y anunció incluso su retirada del atletismo. Aquella confesión le costó una sanción de varios años y el final de una carrera que parecía destinada a seguir acumulando éxitos.
Tras cumplir la sanción, Schwazer sorprendió al mundo del atletismo al ponerse bajo las órdenes de Sandro Donati, uno de los entrenadores más conocidos por su lucha contra el dopaje y por denunciar durante décadas las irregularidades dentro del atletismo internacional.
El proyecto buscaba demostrar que el campeón olímpico podía regresar al máximo nivel compitiendo de forma completamente limpia. La historia parecía encaminada hacia una segunda oportunidad... pero todo se volvió a torcer. Cuando estaba preparado para disputar los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, un nuevo control antidopaje frustró su regreso. Schwazer volvió a dar positivo, esta vez en un caso que terminó convirtiéndose en uno de los más controvertidos del deporte.
El atleta siempre defendió su inocencia y sostuvo que las muestras habían sido manipuladas. La batalla se trasladó tanto a la justicia deportiva como a los tribunales ordinarios. En 2021, un tribunal italiano archivó el procedimiento penal y cuestionó duramente la gestión de las pruebas, llegando a considerar que existían indicios compatibles con una posible manipulación de las muestras. Sin embargo, las autoridades deportivas internacionales mantuvieron la validez del positivo y la sanción de ocho años nunca fue anulada.
La complejidad del caso dio lugar en 2023 al documental Running for My Truth: Alex Schwazer, estrenado por Netflix. La serie reconstruye toda la trayectoria del marchador italiano, desde su confesión en 2012 hasta el largo enfrentamiento judicial derivado del positivo de 2016, con especial protagonismo para el papel desempeñado por Sandro Donati.
La nueva suspensión provisional vuelve a situar a Schwazer en el centro del foco. Aunque insiste en su inocencia y la investigación todavía no ha concluido, este tercer episodio termina de definir una carrera marcada tanto por los éxitos deportivos como por los constantes problemas relacionados con el dopaje.