La primera mitad del concierto se dedicó a Música acuática, una de las creaciones más populares del compositor alemán, creada para acompañar una celebración real sobre el Támesis
Celebraciones renacentistas con Chiavette en el festival de Vélez Blanc
La XXV edición del Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco vivió este domingo una velada muy especial con la presencia de la Orquesta Ciudad de Almería (OCAL), que regresó al FestiMUVB con Imperio barroco, un programa dedicado a Händel y Vivaldi bajo la dirección de Michael Thomas. La formación almeriense ofreció una interpretación intensa y muy conectada con el público, que respondió con una entusiasta acogida a una propuesta centrada en algunas de las páginas más celebradas del repertorio barroco europeo.
El concierto, celebrado en la iglesia parroquial de Santiago, permitió apreciar desde el primer momento la fuerza comunicativa de una música nacida para las grandes ocasiones, como demandaba el día. La Obertura de Scipione de Händel abrió la velada con su conocida marcha, que situó al público en ese universo ceremonial y celebratorio que atravesó todo el programa. La OCAL abordó esta primera obra con claridad y pulso, como anticipo de un concierto que mantendría esa misma línea.
A continuación, sonó una amplia selección de la Música acuática, una de las creaciones más populares de Händel. Compuesta para acompañar una celebración real sobre el Támesis, la partitura conserva todavía hoy una extraordinaria capacidad para sugerir, a la vez, fiesta y refinamiento.
El programa encontró uno de sus pasajes más sensibles con el Concierto para dos violonchelos en sol menor RV 531 de Antonio Vivaldi. Las violonchelistas Paloma García y Azahara Escobar asumieron las partes solistas con una interpretación de gran complicidad, en la que el diálogo entre ambos instrumentos se convirtió en el centro expresivo de la interpretación. Algunos de los movimientos de esta pieza aportaron instantes especialmente conmovedores a la tarde-noche velezana. El público reconoció con un prolongado aplauso el trabajo de ambas violonchelistas.
El concierto concluyó con Música para los reales fuegos artificiales, una obra concebida por Händel para una gran celebración pública tras la firma del Tratado de Aquisgrán. Su origen está ligado a la idea de paz, de ceremonia compartida y de música pensada para impresionar a una multitud. La OCAL cumplió sobradamente con esa dimensión espectacular, dando la fuerza necesaria a su interpretación y haciendo crecer la partitura con precisión y sentido del espacio.
Michael Thomas condujo la obra con una dirección atenta al carácter teatral de la música de Händel, en una noche en la que la OCAL volvió a mostrar en Vélez Blanco su solidez artística y su fuerte vinculación con la vida cultural de la provincia. El concierto acabó con la contraposición de serenidad de La Paix y el impulso jubiloso de La Réjouissance, que aportaron el colofón que merecía la tarde. La orquesta respondió con energía hasta cerrar la velada con una prolongada ovación.
Natural de Middlesbrough, Michael Thomas cuenta con una amplia trayectoria como violinista, director y pedagogo. Fue fundador del Brodsky Quartet, formación con la que desarrolló una intensa carrera internacional durante casi tres décadas, y ha dirigido numerosas orquestas dentro y fuera de España. Su trabajo al frente de la Orquesta Ciudad de Almería ha contribuido de forma decisiva al crecimiento artístico de una formación especialmente vinculada a la vida musical almeriense.