Galicia es la segunda comunidad autónoma con mayor porcentaje de mujeres entre los titulados en carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—, según el informe Las universidades españolas. Una perspectiva autonómica 2026, elaborado por la Fundación CYD. Las mujeres representan el 39,3% de los egresados gallegos en estas disciplinas, solo por detrás de Extremadura (39,6%) y por encima de la media de las universidades presenciales españolas, situada en el 37,4%.
Galicia es la segunda comunidad autónoma con mayor porcentaje de mujeres entre los titulados en carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—, según el informe Las universidades españolas. Una perspectiva autonómica 2026, elaborado por la Fundación CYD. Las mujeres representan el 39,3% de los egresados gallegos en estas disciplinas, solo por detrás de Extremadura (39,6%) y por encima de la media de las universidades presenciales españolas, situada en el 37,4%.
El dato sitúa a Galicia entre las comunidades con una mayor presencia femenina en unos estudios tradicionalmente masculinizados. Sin embargo, tanto la presidenta de la Real Sociedad Matemática Española (RSME), Victoria Otero, como el presidente del Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia (CPEIG), Fernando Suárez, coinciden en que el avance, aunque significativo, está lejos de suponer una igualdad plena.
«Es una buena noticia porque refleja un cambio que ya no es puntual, si no sostenido», explica Otero, que recuerda que, aún así, la cifra sigue siendo insuficiente. «Hablamos de menos de cuatro de cada diez titulados. Aunque el avance es importante, no podemos decir que sea un buen dato», resume.
La matemática lucense considera que la mejora responde a una combinación de factores. Desde el trabajo realizado desde las universidades para acercar estas titulaciones al alumnado de Secundaria hasta la creciente visibilidad de mujeres científicas, pasando por el cambio progresivo que ha experimentado la percepción social de estas profesiones. «Ya no es solo una cuestión de igualdad, también es una cuestión de competitividad. Cuanta más diversidad de talento haya, mejores serán las soluciones y la capacidad de innovación», sostiene.
Una evolución desigualPese al positivo avance registrado en la comunidad, Otero advierte que la evolución no es homogénea. Mientras las titulaciones de Ciencias de la Salud han sido tradicionalmente mayoritariamente femeninas y disciplinas como Matemáticas han incrementado de forma notable la presencia femenina durante los últimos años, otras áreas continúan mostrando una importante brecha. Es el caso de la Informática y de buena parte de las ingenierías, donde el peso de las mujeres sigue siendo muy reducido pese a la elevada demanda de profesionales. El propio informe señala que, en el conjunto de España, las mujeres representan únicamente el 18% del alumnado de Informática y el 32% en Ingeniería, industria y construcción.
«Somos, sin duda, la ingeniería con menos matriculaciones femeninas», reconoce el presidente del CPEIG, Fernando Suárez, que admite que la escasa presencia femenina sigue siendo uno de los grandes retos de la profesión.
Pese a ello, considera que la tendencia está cambiando gracias a una mayor visibilización de la profesión y al peso que la tecnología ha adquirido en la sociedad. «La inteligencia artificial está ayudando porque se ve una aplicabilidad de la informática mucho más social», explica. No obstante, insiste en que el trabajo debe continuar desde edades tempranas: «Tenemos que seguir trabajando para atraer a más chicas y generar esos referentes».
Coincide Otero en que la decisión de estudiar una carrera STEM empieza a gestarse mucho antes de llegar a la universidad, durante la infancia y la adolescencia, cuando todavía persisten condicionantes culturales que asocian determinadas profesiones a hombres o mujeres. Por ello, defiende mantener las iniciativas de divulgación y el contacto directo con alumnas de colegios e institutos.
Más allá del ámbito académico, la presidenta de la RSME considera que el siguiente reto es garantizar que estas mujeres puedan desarrollar después su carrera profesional en iguales condiciones. «No basta con que haya más graduadas. Hay que conseguir que puedan acceder a los puestos de responsabilidad, liderar proyectos de investigación y desarrollar su carrera profesional en igualdad», concluye.
Fuente: El Correo Gallego