Las pensiones han ganado poder adquisitivo en los últimos años gracias a su revalorización, pero ese incremento está teniendo una consecuencia poco conocida en el IRPF. Cada vez más contribuyentes dejan de cumplir los requisitos para aplicar el mínimo por ascendientes, una ventaja fiscal destinada a quienes conviven con sus padres o abuelos y les prestan apoyo económico.