Ni el orgullo ni una medalla de bronce consiguen borrar la decepción de quedarse a las puertas de la final. Francia e Inglaterra disputan este sábado a las 21:00 horas el encuentro por el tercer puesto del Mundial 2026, un duelo que genera más resignación que ilusión
No habrá himnos de campeón, ni confeti, ni la emoción de una final, solo dos selecciones que llegaron al Mundial convencidas de que lucharían por el título y que ahora deben conformarse con un premio de consolación que pocos recuerdan cuando pasen los años.
Francia e Inglaterra se enfrentan este sábado 18 de julio en Miami por el tercer puesto del Mundial 2026, un encuentro que la FIFA mantiene como tradición desde hace décadas, pero que rara vez despierta entusiasmo entre jugadores, entrenadores o aficionados.
El propio Thomas Tuchel, seleccionador de los ingleses, resumió el sentimiento general tras la eliminación: "Ningún jugador nuestro, ni tampoco ninguno de Francia, quiere jugar este partido".
La derrota en semifinales deja una sensación difícil de borrar cuando el único objetivo era levantar la Copa del Mundo.
La historia explica perfectamente por qué este encuentro suele tener tan poca aceptación. Para una selección modesta, acabar tercera puede representar el mayor éxito de su historia.
Para dos gigantes como Francia e Inglaterra, sin embargo, es recordar que se han quedado a solo un paso de disputar la final.
Los franceses aterrizaron en Estados Unidos como los grandes favoritos al título, pero se encontraron con una España muy superior que los dejó fuera.
Inglaterra, por su parte, acarició durante muchos minutos el billete para la final antes de que Argentina le remontara tras dar un paso atrás en el campo.
Pese a la decepción, ambos equipos todavía tienen un pequeño objetivo deportivo.
Francia puede cerrar el torneo en el podio por tercera Copa del Mundo seguida (campeón en 2018 y subcampeón en 2022), mientras que Inglaterra busca terminar entre las tres mejores selecciones del planeta, un resultado que no ha conseguido con frecuencia a lo largo de su historia.
También existe un incentivo económico. La FIFA reparte una cantidad mayor al tercer clasificado que al cuarto, además del prestigio estadístico que supone acabar el torneo en el podio, aunque difícilmente eso compense el golpe de quedarse sin final.
Sin embargo, resulta evidente que el foco del Mundial ya está en otro lugar.
La gran final entre España y Argentina acapara toda la atención mediática, mientras que el duelo entre franceses e ingleses apenas sirve como antesala del gran espectáculo del domingo.
Por eso, el encuentro por el tercer puesto sigue siendo lo que siempre ha sido, un partido oficial, una medalla en juego, y probablemente el único del campeonato que ninguno de los dos equipos habría querido disputar.