España desactiva a la Francia más goleadora del Mundial con un plan colectivo que reduce a los galos a sólo 0,28 goles esperados
Las decisiones valientes del seleccionador, el compromiso del vestuario y una defensa histórica impulsan a la Roja hacia
España se clasificó a la final del Mundial tras dominar a Francia. El ataque más temible del torneo hasta la fecha lo redujo a un 0,28 de goles esperados, según la estadística avanzada. Y lo logró haciendo gala de su estilo con balón, sin balón y con el sello de Luis de la Fuente.
Un equipo por encima de todo. Una familia. Sin "caritas", da igual la decisión que se tome. Y se ha demostrado durante el Mundial.
La más reciente, e incluso quizá la más dura, dejar a Pedri en el banquillo en cuartos de final y en semifinales. El centrocampista pasó de titular indiscutible a dejar su puesto a Fabián Ruiz de inicio, quien también lo perdió tras el 0-0 ante Cabo Verde.
Después de aquel partido, Luis de la Fuente introdujo dos cambios más, además del 'obligado', al estar recuperado, de Lamine Yamal. Álex Baena y Dani Olmo entraron en el equipo y forman parte del núcleo duro del seleccionador.
Un damnificado, Gavi, quien no ha vuelto a tener protagonismo en el Mundial, refleja a la perfección cómo es el ambiente dentro del vestuario de la selección. El centrocampista aprieta a sus compañeros en los entrenamientos, asume su rol y es de los más queridos en el grupo.
Una vertiente de "hacer grupo" que es trascendental para Luis de la Fuente. Por ello, entre otras razones, contó con Gavi a pesar de haber disputado sólo 700 minutos.
Partido a partido, Luis de la Fuente llevó a cabo modificaciones en su equipo y cambios sin los que no se podría explicar la presencia de España en la final del Mundial. Lo encarna Mikel Merino, ausente de finales de enero a finales de mayo por una lesión en el pie, y autor, entrando desde el banquillo, de los goles que clasificaron a España ante Portugal y Bélgica.
No hizo falta su aparición estelar contra Francia. Mikel Merino entró al terreno de juego en territorio desconocido para él, con 0-2 en el marcador.
Un resultado que fue fiel reflejo de lo acontecido en el césped del estadio de Dallas. Así lo reconocieron los propios futbolistas franceses tras el partido.
"Han sido mejores que nosotros", "nos han superado", "técnicamente no estuvimos a la altura de una semifinal de un Mundial"... Algunas de las declaraciones de los internacionales galos tras ver cómo se les escapaba su tercera final mundialista consecutiva.
Y la explicación la resumió Luis de la Fuente en una frase tras acabar el encuentro.
"Nos enfrentábamos a una de las mejores selecciones del mundo, pero enfrente tenían al mejor equipo", declaró.
Un equipo que cataloga de "familia", de la que él es el "padre", y que se impuso desde el centro del campo, con Rodri, Fabián Ruiz, Dani Olmo y las ayudas de Mikel Oyarzabal desarbolando el plan de Didier Deschamps. También desde el trabajo defensivo de todos los futbolistas, empezando por Lamine Yamal, la gran estrella de España.
Juntos, los jugadores españoles consiguieron que Francia, que llegaba a la semifinal con 16 goles en sus seis partidos anteriores, se quedase, por primera vez en el Mundial, sin marcar y cuyo primer disparo a puerta no llegara hasta el minuto 65. Es más, Unai Simón no tuvo que realizar ninguna parada de mérito. En total, 0,28 goles esperados, la estadística que mide la probabilidad de que un disparo termine en gol.
La solidez defensiva se ha convertido en la gran seña de identidad de la selección española. Sólo un gol encajado en todo el torneo, el de Charles De Ketelaere en los cuartos de final, tras siete partidos disputados.
Un dato sin precedentes en este formato de 48 selecciones, impulsado por la inclusión de los dieciseisavos de final.
A lo largo de la historia de los Mundiales, sólo siete selecciones habían alcanzado la final con registros defensivos semejantes: Uruguay en 1930, Hungría en 1938, Inglaterra en 1966, Países Bajos en 1974, Alemania en 2002 e Italia en 2006.
De ellas, Uruguay, Inglaterra e Italia terminaron proclamándose campeonas del mundo. Ese es ahora el desafío de España, impulsada por Luis de la Fuente, que el próximo 19 de julio afrontará la gran oportunidad de su carrera como seleccionador junto a una generación de futbolistas con la que ya ha conquistado todos los títulos posibles en categorías inferiores y que está a un solo paso de culminar su obra con la segunda estrella.