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¿Comparte las palabras de Feijóo sobre el absentismo el otro día en el Círculo de Empresarios Vascos?
Lo que yo creo es que el absentismo es un problema enorme. Las pymes especialmente ya nos dicen que es su principal problema, y la intervención del presidente del Partido Popular ha servido para poner en el debate un tema cuya gravedad se ha ido incrementando y sobre el cual prácticamente nunca escuchamos análisis sobre las causas y qué medidas se pueden tomar para paliarlo. Y, por lo tanto, agradecemos que se haya puesto en el debate público y creemos que hay que aprovechar la oportunidad y quizás no tanto hablar de las palabras concretas. Lo importante es que no se hable tanto de las palabras, sino de que efectivamente reconozcamos que hay un problema que afecta a todos, a las empresas, pero también a los trabajadores porque en el que estén aumentando de una manera tan pronunciada las bajas por incapacidad temporal hay muchas causas, pero una de ellas es la salud de los trabajadores.
¿Considera que hay fraude en las incapacidades temporales?
Evidentemente, la mayor parte de los casos no son por fraude, pero hay fraude. No se puede presuponer que cualquier persona que está de baja está cometiendo fraude, porque no es así, la mayor parte de la gente no lo está. Pero sí que hay fraude. Y, por lo tanto, hay que trabajar en concienciar, hay que trabajar con los servicios médicos para que, en algunos casos, sean más rigurosos. Y hay que trabajar sobre el resto de causas, como la saturación de los servicios sanitarios, que es una de las más importantes.
¿Crees que la raíz del problema fundamentalmente viene de ahí?
Hay muchos factores que influyen y, desde luego, la saturación de los servicios de atención médica es uno de ellos. Hay que buscar soluciones, y es complejo, pero creo las hay.

El presidente de CEIM, Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, en la sede de la patronal regional. / DAVID RAW
¿Cuáles?
Pues una de ellas, aprovechar la infraestructura de las mutuas para acelerar los procesos de baja por incapacidad temporal. Sé que los sindicatos se oponen frontalmente, pero los propios facultativos de las mutuas podrían tener capacidad para dar las altas. Cuando una persona ha sido tratado en una mutua de una enfermedad o un accidente y el médico que ha hecho el seguimiento de la rehabilitación considera que ya está capacitada para volver al trabajo, para mí debería ser suficiente y no tener que pedir hora en el médico de la seguridad social, y que ese médico pueda decir si sí o si no, a veces contradiciendo a otro especialista que ha estado en el día a día, y además lo puede hacer sin ninguna motivación. O podemos trabajar en los convenios colectivos. Es un dato que en aquellos colectivos de trabajadores en los que no se complementa la prestación por parte de la empresa por un convenio de empresa o un convenio colectivo, el índice y la duración de las bajas es menor. Claro, es difícil, las empresas negociaron unos convenios colectivos con esos complementos cuando el problema del absentismo era mucho menor, y, una vez tienes un acuerdo, echarlo para atrás es muy complicado, pero yo creo que tenemos que concienciar a los sindicatos de que tenemos que tomar medidas. Lo único que no podemos hacer es no hacer nada, porque el coste real que ya supone es insostenible.
No hemos abordado seriamente el absentismo, es un problema que no está entre los primeros de la agenda del Gobierno. El incremento viene siendo muy preocupante desde la pandemia, y no se ha tomado prácticamente ninguna medida
¿Perciben predisposición del Gobierno a abordarlo?
Por parte del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social sí ha habido una sensibilidad, Europa también ha trasladado que estamos en unas cifras que son difíciles de sostener. Lo que pasa es que yo creo que no lo hemos abordado seriamente, es un problema que no está entre los primeros de la agenda del Gobierno. Se ha hablado de cuestiones como la reincorporación parcial, pero son cosas muy marginales dentro de un gran problema que hay. Han pasado muchos años, el incremento viene siendo muy preocupante desde la pandemia, y no se ha tomado prácticamente ninguna medida.
Hace unas semanas, tras la asamblea general de CEIM pronunció un discurso bastante duro contra el Gobierno en el que manifestó el posicionamiento de la confederación en favor de un adelanto de las elecciones generales. ¿Por qué?
Yo soy el portavoz de las empresas madrileñas y lo que trasladé fue el sentir de las empresas madrileñas, no tanto sobre el Gobierno como sobre la situación. Hay compañeros nuestros que dicen que las organizaciones no tenemos que entrar en política partidista, pero nosotros no hemos entrado en política partidista. Nosotros en lo que hemos entrado es en que hay una situación que es difícil justificar que se siga produciendo. Algo hay que hacer para salir de una situación de parálisis en la que las iniciativas parlamentarias son muy difíciles de llevar a cabo. Es evidente que no hay una mayoría que apoye el sostenimiento de este Gobierno, que se llevan tres para cuatro años sin aprobar presupuestos, ni siquiera presentándolos, incumpliendo el mandato constitucional, y, por lo tanto, hay una situación irregular que tiene que tener una salida. Ya ha pasado mucho tiempo para haber buscado otro tipo de opciones y ahora lo que queda, y es lo que creen mayoritariamente los socios de CEIM, es que de esta situación se sale mediante una convocatoria electoral. Y yo creo que nosotros tenemos la obligación de decirlo porque esto es algo que, desde luego, nos afecta mucho. Llevamos ya muchos meses encadenando situaciones de corrupción que afectan al Gobierno y creemos que eso es muy negativo para España y para su imagen.
¿En qué medida está afectando eso a la competitividad de las empresas madrileñas y españolas? Los datos de crecimiento económico siguen siendo positivos.
Bueno, todos los datos hay que cogerlos últimamente un poco con papel de fumar. En muchos casos ese crecimiento proviene del turismo y de que las empresas españolas han mejorado su nivel de internacionalización y las exportaciones se siguen manteniendo razonablemente. Son dos cuestiones positivas. Pero luego hay dos factores que tienen un peso determinante en el crecimiento económico, que son el incremento de la población, al haber más personas, hay actividad, y el gasto público, cuanto más gasto público hay, más dinero hay en circulación, pero es un crecimiento que, a nuestro juicio, no es sano. Más que el crecimiento general en España, hay que ver el crecimiento real por habitante. Y yo creo que ahí estamos bastante justos, desde luego no para ser triunfalistas. Dicho eso, lo que es evidente es que abordar los retos y reformas que necesita nuestra economía para ser más competitiva, para mejorar la productividad, es algo que se podría hacer con un Gobierno estable. Del color que fuera, pero que permitiera llevar a cabo esas reformas. Y luego tenemos un coste de imagen muy importante. Estar permanentemente en las noticias de los distintos países con un escándalo tras otro yo creo que es negativo. En la inversión extranjera ya se está manifestando el impacto de toda esta situación y estamos viéndolo con cierta preocupación.
El día que pronunció ese discurso estaba presente el presidente de CEOE, Antonio Garamendi. ¿Cree que CEOE debería posicionarse en el mismo sentido, pedir un adelanto electoral?
CEOE es una organización muy amplia que reúne a cientos de organizaciones empresariales y que toma sus decisiones en virtud de lo que la mayor parte de esas organizaciones demandan. En CEOE ese debate no lo hemos tenido, no sé si en el futuro se producirá, pero por ahora no lo ha habido. En cualquier caso, nosotros somos enormemente respetuosos con lo que opina la mayoría. Hay representantes de otras organizaciones importantes que han dicho claramente que ellos no piden eso, nosotros lo respetamos y en su momento, si se debate dentro de los órganos de CEOE, yo defenderé la postura de los empresarios de Madrid y al final, como hemos hecho siempre, respetaremos la decisión que se adopte mayoritariamente.
En CEIM estamos satisfechos con el trabajo que ha llevado a cabo CEOE estos años, pero no me puedo adelantar a la decisión de la junta directiva sobre si apoyaremos o no la candidatura de Antonio Garamendi. Este lunes tendremos un posicionamiento
Hay elecciones a la presidencia de CEOE el próximo 1 de octubre. ¿Respalda CEIM la candidatura de Antonio Garamendi?
En CEIM todas las decisiones se debaten previamente en los órganos de gobierno. Tenemos convocada junta de gobierno esta tarde y llevamos este asunto. A día de hoy la única persona que ha manifestado su intención de presentarse es Antonio Garamendi [el plazo de presentación de candidaturas concluye en agosto]. Yo he sido vicepresidente primero estos cuatro años y he participado en las decisiones de CEOE. Nosotros estamos satisfechos con el trabajo que se ha llevado a cabo. Pero no me puedo adelantar a la decisión de la junta directiva. Esta tarde tendremos ya un posicionamiento.
¿Le gustaría que surgiera otra candidatura, cree que sería saludable?
A mí no me importa que haya otras candidaturas, somos organizaciones democráticas y no es negativo que surjan, pero tampoco creo que sea malo que haya una única candidatura. Tenemos unos problemas enormes y, en cualquier caso, tenemos que tener una voz unida. Si surgiera otra candidatura, que yo lo dudo, que gane el que tenga más apoyos. Si al final la gente entiende que la candidatura de Antonio Garamendi es suficiente, bienvenido sea, dará una imagen de unidad.
Aparte de pedir un adelanto electoral, en la asamblea general también planteó una serie de reformas en torno a seis ejes, uno de ellos la necesidad de una estrategia nacional para el impulso de la competitividad. ¿Es la empresa madrileña hoy competitiva?
Generalizar siempre es complicado, pero yo creo que ,en general, la empresa madrileña tiene unos buenos índices de de competitividad. Son empresas que se han adaptado muy bien a los cambios tecnológicos, están incorporando las herramientas de inteligencia artificial por delante de la media en España y están en la vanguardia de la competitividad. Pero tenemos retos y dificultades en ese ámbito. Muchos están vinculados al exceso de regulación, tenemos que seguir avanzando mucho en simplificación administrativa y en desregulación. Y, por otra parte, el principal problema que tienen las empresas en España y en Madrid es el tamaño. Las grandes empresas en Madrid son enormemente fuertes, hay un tejido de medianas empresas con proyección internacional que también es muy fuerte y muy resiliente, las pymes y los autónomos están más en peligro. Es verdad que España, y en general Europa, es un territorio de pymes, pero las pymes tienen que ganar tamaño, tiene que haber cada vez más pymes que dejen de serlo.
¿Por qué cree que ocurre?
Hay cierta penalización a determinadas empresas que al ganar tamaño tienen que cumplir otras normativas, y eso las frena. Pero también hay un tema de mentalidad empresarial, hay todavía mucho Quijote que prefiere ir solo por la vida, y realmente eso dificulta acceder a ciertos ámbitos. Por ejemplo, en los próximos años va a tener un enorme impulso el gasto en defensa. Ahí hay grandes empresas tractoras, pero el tejido de pymes tiene ahí enormes oportunidades. Pero para ello deben conformar alianzas, buscar maneras de crecer para poder entrar en esos contratos, que van a ser una fuente de crecimiento y de innovación enormes en los próximos años. Pero se tienen que preparar, y el tamaño es un factor muy importante.
La regularización debería ir vinculada mucho más a procesos de formación o demanda y selección de empleo Se ha desvirtuado una oportunidad de haberlo hecho bien
También abordó la necesidad de adecuar el mercado laboral a las necesidades de las empresas. ¿Están encontrándose las empresas madrileñas con dificultades para encontrar los perfiles laborales que demandan en términos generales o en algunos sectores?
Ahí hay dos cuestiones. Por un lado, el marco laboral, que es rígido, hay que intentar buscar fórmulas para flexibilizarlo y poderse adaptar a situaciones muy cambiantes. Es un tema enormemente complejo en el que cada uno se enciende. Pero yo creo que debemos sentarnos de verdad con altura de miras para buscar fórmulas que hagan compatible una mayor seguridad en las personas con una mayor flexibilidad en las empresas. Y luego tenemos el problema de la falta de profesionales en muchos sectores, que está siendo un clarísimo freno al desarrollo o al crecimiento de muchas empresas y que tiene muchas causas. Una de ellas, la vivienda. Si quieres atraer gente para trabajar, esa gente tiene que vivir y alojarse en algún sitio, y tenemos que buscar fórmulas para ello. Y también tenemos que adaptar los procesos formativos a las necesidades reales de las empresas. En el tema, por ejemplo, de la inmigración, a mi juicio, los procesos de regularización deberían ir vinculados mucho más a procesos de formación o demanda y selección de empleo. Hacer una regularización masiva no vinculada al empleo algo soluciona en algún aspecto, pero te va a generar problemas en otro lado mientras que sigue habiendo sectores claramente con déficit de mano de obra donde la gente que está aquí no está capacitada para cubrir esos puestos.
¿Se ha acometido correctamente el último proceso de regularización?
Yo creo que no. Creo que tendría que haber sido fruto de un amplio acuerdo y consenso, habría que haberlo trabajado mucho más y, en nuestro caso, haber analizado qué sectores, qué colectivos son en los que hay demanda y cómo la cubrimos. Al haberse hecho de manera unilateral, sin haber tenido en cuenta lo que va a afectar a la prestación de servicios públicos de las comunidades autónomas y, en nuestro caso, las necesidades reales que tienen los sectores que demandan empleo, creemos que ha sido una irresponsabilidad y que se ha desvirtuado una oportunidad de haberlo hecho bien.

Garrido, en un momento de la entrevista. / DAVID RAW
Dentro de todo ese panorama, en lo económico Madrid presenta los niveles de PIB y captación de inversión extranjera más elevados del país, buenos datos de empleo..., una situación económica robusta, o así se defiende desde el Gobierno regional. ¿A qué cree que responde?
Creo que no es algo que haya aparecido de repente, que se viene produciendo en los últimos años, incluso décadas, aunque es cierto que quizá ha tenido un acelerón especial últimamente. Y pienso que es consecuencia de unas políticas acertadas. Hay estabilidad institucional, seguridad jurídica en los aspectos en los que tienen competencia la Comunidad o los ayuntamientos, políticas como la libertad de horarios comerciales o la ley de mercado abierto que favorecen la competencia , una tendencia a la simplificación administrativa, una fiscalidad que tiene un impacto directo en la inversión, una apuesta por la mejora de las infraestructuras, una colaboración público-privada con resultados muy interesantes, porque las empresas ven oportunidades para mejorar la gestión de los servicios públicos, teniendo un buen nivel de calidad de los mismos...
Los madrileños decidirán con su voto cómo quieren que sea la composición del Parlamento regional. Nosotros a los que salgan elegidos, por mayoría o por coaliciones, les pediremos que lleven a cabo las políticas que entendemos más acertadas, que en gran medida serían de continuidad
¿Cree que un cambio en la actual situación de mayoría absoluta del PP en la región comprometería esa estabilidad y ese marco? ¿Le preocupa una entrada de Vox en el Gobierno regional?
Los madrileños decidirán con su voto cómo quieren que sea la composición del Parlamento regional. Nosotros a los que salgan elegidos, por mayoría o por coaliciones, les pediremos que lleven a cabo las políticas que entendemos que son las más acertadas, que en gran medida serían de continuidad, aunque todo es susceptible de mejorar. Pero en ese sentido somos enormemente respetuosos. Nosotros defendemos intereses de parte, los intereses de las empresas, y los responsables de las administraciones, los políticos, defienden el interés general y nosotros somos muy respetuosos. Lo que pedimos a los políticos es que hagan lo que crean que deben hacer, aunque no sea lo que nosotros pretendemos, pero que nos escuchen antes, que sean conscientes de las consecuencias que sus políticas van a tener en las empresas y en el conjunto de la sociedad. Una vez escuchados, asumimos que ellos son los que tienen que tomar decisión. Así que lo que venga, sea de un lado o de otro, bienvenido sea.
Acaban de presentar un estudio en CEIM que revela que un 89% de madrileños tiene una imagen buena o muy buena de las empresas de la región y consideran que contribuyen al progreso económico y social en mayor medida que las administraciones, los sindicatos y los partidos políticos. ¿Por qué cree que hay esa percepción?
Porque lo hacemos bien... Las empresas en los últimos tiempos han hecho un enorme ejercicio de abrirse a la sociedad que quizás antes no lo habíamos hecho. Y hubo algo que fue la pandemia, que acercó mucho a la empresa al conjunto de los ciudadanos. Ver los cierres y los problemas por los que atravesaban muchas pequeñas empresas o el papel que desempeñaban compañías como las de transporte o logística u otros sectores, la forma en que contribuyeron a que las cosas salieran adelante hizo que la gente se diera cuenta de que las empresas son una parte importantísima de la sociedad. La pandemia fue un antes y un después.
La última, ¿falta espíritu emprendedor en Madrid o en España?
No me atrevo a contestar, porque no lo sé. La mayor parte de la gente monta empresas por necesidad. Hay empresarios vocacionales, sí, pero la mayor parte no es así. La mayor parte lo que hace es buscar un autoempleo, en muchos casos, eso luego evoluciona, contrata a una o dos personas, eso crece, pero lo hace para ganarse la vida o para vivir mejor. Yo creo que en España la gente tiene iniciativa, es emprendedora. Es verdad que mucha gente antepone la seguridad, pero luego la vida te obliga a tomar decisiones. Y, sobre todo, lo que tenemos que hacer es que la gente pierda miedo al fracaso, que no lo penalicemos tanto. Una persona que ha puesto su dinero y sus ilusiones y no ha ido bien por lo que sea, porque no ha acertado o porque el momento ha sido malo y está señalada. Debería ser al revés, decirle a esa persona: "Gracias por haberlo intentado y a ver si vuelves a hacerlo, porque seguro que la lección te ha servido". Tenemos que perder el miedo al fracaso y, desde luego, evitar el señalamiento.