El Unicaja tiene trabajo por delante, pero el mercado no se lo está poniendo nada fácil a la dirección deportiva cajista encabezada por Juanma Rodríguez. El club verde y morado ya ha cubierto algunas de las carpetas más importantes del verano. Tiene entrenador, Txus Vidorreta, y también ha empezado a reforzar la plantilla con Melwin Pantzar y Cameron Hunt. Sin embargo, la planificación del proyecto 2026/2027 todavía necesita tres o cuatro movimientos de calado para quedar realmente perfilada. Y ahí es donde aparece el gran problema: ahora mismo fichar es casi imposible.Leer la noticia completa
El Unicaja tiene trabajo por delante, pero el mercado no se lo está poniendo nada fácil a la dirección deportiva cajista encabezada por Juanma Rodríguez. El club verde y morado ya ha cubierto algunas de las carpetas más importantes del verano. Tiene entrenador, Txus Vidorreta, y también ha empezado a reforzar la plantilla con Melwin Pantzar y Cameron Hunt. Sin embargo, la planificación del proyecto 2026/2027 todavía necesita tres o cuatro movimientos de calado para quedar realmente perfilada. Y ahí es donde aparece el gran problema: ahora mismo fichar es casi imposible.
El mercado europeo vive en estos momentos una fase de bloqueo. Los jugadores que pueden marcar diferencias tienen precios desorbitados, inflados por la presencia de equipos de Euroliga y Eurocup, además de proyectos turcos o griegos con mucho dinero y capacidad para pagar cantidades que están lejos del alcance de clubes como el Unicaja. La ley de la oferta y la demanda manda. Mientras esos clubes no terminen de colocar sus piezas principales, el resto está obligado a esperar.
El problema es que muchos jugadores están esperando. Sus agentes miran primero a la Euroliga, después a la Eurocup y luego a los proyectos con más capacidad económica. Sólo cuando esos destinos se vayan cerrando, el mercado empezará a bajar a una realidad más asumible. Ahí es donde el Unicaja deberá moverse con rapidez. Habrá descartes, jugadores que se queden sin sitio en clubes mayores y oportunidades que ahora mismo parecen inalcanzables.
Por eso, la espera no significa parálisis. El Unicaja está trabajando, pero lo hace con cautela. El verano todavía tiene recorrido. Falta aproximadamente un mes y una semana para que empiece la pretemporada y ese margen puede ser decisivo para que el mercado se ordene. La clave será no entrar en una subasta imposible ni pagar por encima del valor real.
Vidorreta ya lo advirtió en su presentación: "hace falta paciencia". No fue una frase de cortesía ni una forma de ganar tiempo. Fue una lectura realista del momento. El Unicaja sabe lo que necesita, tiene identificados perfiles y posiciones, pero no puede precipitarse. Equivocarse ahora, en pleno pico de precios, puede hipotecar parte de la temporada. Y después de un curso tan complejo, la dirección deportiva quiere medir muy bien cada movimiento.
Y es que el Unicaja no puede competir a golpe de talonario con los grandes presupuestos continentales. Su fuerza debe estar en elegir bien, esperar la caída de precio de determinados jugadores, detectar oportunidades y convencer a perfiles que encajen deportiva y económicamente. Es la fórmula que tantas veces le ha funcionado al club.
El núcleo de la plantilla está definido, pero todavía faltan piezas relevantes. Pantzar y Hunt ya son dos incorporaciones importantes, cada una con su papel dentro del nuevo proyecto. El primero aporta dirección, físico y conocimiento de la Liga Endesa. El segundo llega para sumar puntos, amenaza exterior y capacidad de generar desde el perímetro. Pero no bastan. El Unicaja necesita todavía cuatro fichajes de peso para equilibrar el equipo y darle a Vidorreta una rotación profunda.
La idea del club es construir una plantilla larga, preparada para competir en Liga Endesa, Copa del Rey y Basketball Champions League. Eso exige jugadores de nivel y con el estilo que quiere implantar el nuevo entrenador. No se trata sólo de fichar nombres. Se trata de no romper el equilibrio.
El Unicaja tiene prisa, pero no debe tener ansiedad. La marcha de Ibon Navarro abrió una nueva etapa y la llegada de Vidorreta exige ajustar muchas cosas, pero el club sabe que su éxito reciente se construyó desde la inteligencia en el mercado. Ahora toca repetir esa fórmula en un contexto más difícil. La paciencia que pidió Vidorreta es, ahora mismo, la mejor herramienta de la planificación cajista.
Fuente: La Opinión de Málaga