Siempre he pensado que la diferencia que existe entre un gran deportista y uno excepcional es el ejemplo y el legado que termina dejando en aquellos que lo admiran. Tan importante es brillar en el campo, la pista o el pabellón, como lo es contribuir a ser un ejemplo para seguidores y futuras promesas del deporte. Por eso el polémico gesto de Marco Bezzecchi tras la carrera al Sprint en Brno me hizo sentir un bochorno que hacía años que no experimentaba.Leer la noticia completa