Aunque ha logrado una mayoría holgada, el PP necesitará el pacto con Vox para gobernar
Resultados elecciones Andalucía 2026
Juanma Moreno se tendrá que enfrentar al lío. Y Andalucía. El PP ha ganado las elecciones andaluzas de modo holgado. Incluso con una subida notable de la participación (casi llega al 65%), Moreno ha logrado una amplia mayoría, pero no es la absoluta, son 53 parlamentarios y eso le obligará a afrontar su investidura, para lo que necesitará pactar con Vox. "No es una matrícula de honor, pero sí un sobresaliente", ha dicho Moreno esta noche. Y es cierto, pero también es el lío.
El presidente de la Junta ya pactó con Vox en la legislatura de 2018, pero en esa ocasión los de Santiago Abascal se quedaron fuera del Gobierno de coalición. A Moreno le queda pedir una improbable abstención al PSOE, aunque eso alteraría las estrategias nacionales de los dos grandes partidos.
Al PP le han votado más personas que en 2022, casi 150.000, pero la subida de la izquierda de Adelante Andalucía y el aumento de la participación han dejado en insuficiente el 41,6% de Moreno. Manuel Gavira, el candidato de Vox, ya lo ha dejado claro esta noche: su objetivo, junto a la "prioridad nacional", será la agricultura, así que es posible que la consejería del campo sea uno de los precios que deba pagar el PP. Pero no el único. El antecedente de Extremadura y Aragón indica que Vox introducirá sus posicionamientos ideológicos en la agenda del nuevo Gobierno andaluz.
La pérdida de la mayoría absoluta de Moreno ha sido, en gran medida, una sorpresa. Sobre todo para el PP andaluz. Un chasco. Moreno pasó por su momento más bajo de popularidad cuando se desveló en octubre pasado la crisis de los cribados de cáncer de mama. Pero el inicio de 2026 comenzó con un trágico accidente, el de Adamuz, que Moreno supo gestionar con su estilo personal, nada de polémicas política y máxima implicación de su Gobierno. Con las inundaciones del mes de febrero ocurrió lo mismo. Tal como él ha explicado en alguna ocasión, las perspectivas electorales del PP de Andalucía subieron dos puntos en los dos primeros meses de este año y se mantuvieron. Y fue, entonces, cuando creyó que lograría los 55 escaños.
A mediados de junio se constituirá el Parlamento, pero ya no está nada claro que haya Gobierno antes de julio como esperaba Juanma Moreno. Debe negociar la presidencia del Parlamento, primero, y después su investidura, para la que valdría la abstención de Vox. Lo que ha ocurrido en Extremadura y Aragón adelanta que ése no será el camino de Santiago Abascal, sino la de la participación en los ejecutivos regionales.
Lo ocurrido este domingo en Andalucía también indica que la vía andaluza de Juanma Moreno no le proporcionará más tranquilidad a Alberto Núñez Feijóo. Sólo Isabel Díaz Ayuso en Madrid y Alfonso Rueda en Galicia gobiernan con mayoría absoluta. La fórmula de alianza entre el PP y Vox se impone como la única alternativa posible a la mayoría actual de Pedro Sánchez y los partidos de la España plurinacional.
PP y Vox suman un 55% de los votos y cuenta con 68 parlamentarios de los 109 de la Cámara. En Extremadura, donde los populares de María Guardiola gobiernan con Vox, ambos partidos sí llegan al 60%.
Lo ocurrido con María Jesús Montero y el PSOE de Andalucía es un drama. Los socialistas celebraron hace un año un congreso regional en Granada con el objetivo de reforzar la dirección, relevar a Juan Espadas como líder y lanzar la candidatura de la entonces vicepresidenta del Gobierno. No fue un empeño de Pedro Sánchez, fue una candidata aplaudida, pero Montero se demoró hasta el último segundo en sus obligaciones en Moncloa y en el Ministerio de Hacienda. Concibió toda la campaña como un ataque a Moreno por el estado de la sanidad pública, sin tener en cuenta que ella había sido consejera de Salud de distintos gobiernos socialistas y que Susana Díaz sufrió en 2018 el impacto de las manifestaciones que se sucedieron en muchas capitales andaluzas por las fusiones hospitalarias.
Montero también estaba lastrada por los acuerdos que el PSC había llegado con ERC por la singularidad fiscal de Cataluña y, aunque ésta no se ha materializado, su propuesta de modelo de financiación autonómica venía marcada por una catalanidad que no es bien vista en amplios sectores de la sociedad andaluza. La campaña de la candidata, sin llegar a ser más, ha ido a menos. Casi no ha pisado la calle, su partido no ha estado volcado y no ha proyectado un modelo de Andalucía más allá de la crítica a la gestión de Moreno de los servicios públicos.
El PSOE de Andalucía entrará de nuevo en crisis, aunque eso no significa que las perspectivas electorales para las generales sean tan malas como en este 17 de mayo. La próxima cita electoral serán las municipales o la que convoque Pedro Sánchez, a quien la estrategia de enviar ministros a los territorios no le ha salido bien.
Antonio Maíllo no tenía previsto presentarse a estas elecciones andaluzas. Su regreso a la política estaba relacionado con el futuro de la izquierda a nivel estatal, pero se decidió a dar este paso al comprobar que las expectativas de Adelante Andalucía se incrementaban por el relevo efectivo que José Ignacio García había protagonizado en la formación de Teresa Rodríguez. Fue eso lo que impulsó a Maíllo a dar ese paso, un candidato mucho mejor que cualquier otro que hubiera buscado Izquierda Unida. Sólo ha logrado repetir el resultado.
El partido exitoso de la noche ha sido Adelante Andalucía, ha multiplicado por cuatro el número de parlamentarios y ha obtenido 400.000 votos. Tal como ha explicado su candidato, José Ignacio García, ha conseguido su objetivo: quitar la mayoría absoluta a Juanma Moreno.