El barrio marinero de San Cristóbal tendrá que esperar dos años y medio para tener un sistema de alerta temprana ante inundaciones costeras. La Consejería de Transición Ecológica sacó esta semana a licitación la elaboración del plan, el cual permitirá desarrollar proyectos posteriores para paliar los efectos de las corrientes y el oleaje en esta zona. La idea será analizar el grado de peligrosidad en este tramo del litoral de Las Palmas de Gran Canaria, así como elaborar protocolos de actuación.
El barrio marinero de San Cristóbal tendrá que esperar dos años y medio para tener un sistema de alerta temprana ante inundaciones costeras. La Consejería de Transición Ecológica sacó esta semana a licitación la elaboración del plan, el cual permitirá desarrollar proyectos posteriores para paliar los efectos de las corrientes y el oleaje en esta zona. La idea será analizar el grado de peligrosidad en este tramo del litoral de Las Palmas de Gran Canaria, así como elaborar protocolos de actuación.
Los vecinos del barrio marinero llevan años reclamando soluciones a las inundaciones costeras que sufren de manera repetida cuando hay temporales o mareas vivas coincidiendo con los equinoccios. El último gran episodio de oleaje se produjo en abril de 2024, desde entonces han venido solicitando celeridad en los planes de actuación. En aquella ocasión, unas 40 viviendas tuvieron daños de diversa consideración, así como el propio paseo; también fue necesario evacuar a siete personas del interior de sus casas.
El plan ha sido encargado a la empresa pública Grafcan por 65.000 euros. El objetivo de este tipo de sistemas de alerta temprana es poder predecir oleajes e inundaciones con hasta 72 horas de antelación con el objetivo de minimizar sus efectos entre la población mediante planes de prevención y de protección civil. Este tipo de herramientas buscan reducir los daños personales y materiales.
Desde la Consejería argumentan que las Islas cuentan con «una elavada vulnerabilidad» ante el cambio climático, con proyecciones que elevan el nivel del mar alrededor de un metro hacia finales de siglo, así como una posible mayor frecuencia de tormentas y depresiones tropicales. Ante este escenario, el litoral de San Cristóbal ya es una zona de especial riesgo, donde además se prevén inundaciones con periodos de retorno inferiores a cinco años.
Los técnicos tienen un plazo de 30 meses para diseñar el sistema. El pliego incluye hasta cinco entregas con diferentes plazos para cada una de las actuaciones del estudio que permitirán hacer el plan de alerta. De esta manera, el informe técnico final no estará antes de inicios de 2029. La idea será poner en marcha a posteriori otros proyectos que permitan combatir y minimizar los rebosos -desde mejoras en el paseo a diques semisumergidos frente al barrio-.
El plan a desarrollar se centrará en el kilómetro del frente marítimo que abarca la zona urbana de San Cristóbal. Esto permitirá crear un sistema operacional de inundación costera, una herramienta capaz de predecir y alertar sobre rebosos a corto plazo. Para ello, será necesario recopilar datos históricos oceánicos, las dinámicas marinas a escala local, una reconstrucción histórica de los episodios de inundaciones y rebosos que se hayan producido y la creación de un sistema de predicción.

Oleaje en San Cristóbal en agosto de 2024. / Juan Castro
El proyecto incluye un análisis de peligrosidad para conocer cómo el cambio climático puede condicionar el riesgo de inundación costera en esta zona del litoral capitalino, con los consiguientes problemas que pueda ocasionar entre la población. Para ello, los técnicos deberán recopilar proyecciones climáticas a escala general y a escala costera local, con el desarrollo de mapas de riesgos que representen la extensión de las inundaciones en la superficie, además de un análisis de la peligrosidad previsible bajo distintos escenarios de cambio climático.
El consejero de Transición Ecológica, Mariano Hernández Zapata, presentó a los vecinos de San Cristóbal en enero de 2025 el boceto de un plan con cuatro alternativas para actuar sobre el frente marítimo de San Cristóbal. El proyecto elaborado por los técnicos de la Consejería incluye de manera complementaria la elaboración de este sistema de alerta temprana como medida preventiva ante posibles escenarios de riesgo.
Entre las cuatro alternativas que plantea el proyecto de Transición Ecológica, la primera sería la de menor envergadura. En este caso, la obra consistiría en construir un muro con botaolas que desvíen el impacto del oleaje. Este tipo de obras tienen un bajo impacto medioambiental y un coste más reducido -los técnicos de la Consejería calcularon 340.000 euros-.
En el segundo caso, al muro con botaolas habría que añadirle una escollera de protección frente al oleaje. Este tipo de actuaciones son efectivas ante grandes temporales, puesto que la escollera tiende a absorver la energía del oleaje. El coste asciende 2,6 millones de euros.
La tercera alternatvia pone sobre la mesa crear una ampliación del paseo hacia el mar creando una especie de cuenco que actúe de amortiguador del oleaje. Este método es más efectivo que una escollera, pero requiere de una obra más compleja, con un coste que supera los 4,6 millones.
Por último, la cuarta propuesta plantea la creación de un dique semisumergido frente al litoral -esta idea ya la puso el Ayuntamiento sobre la mesa hace siete año-. Esta solución estaría complementada con la ampliación del paseo y con otras medidas. Es la de mayor impacto ambiental y la más costosa, siete millones de euros. En cualquier caso, estas cuatro alternativas no son excluyentes entre sí y son complementarias.
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