Para el empresario familiar la inversión en Private Equity, empresas no cotizadas, ha dejado de ser una estrategia de nicho para convertirse en un activo imprescindible en sus carteras.
Para el empresario familiar la inversión en Private Equity, empresas no cotizadas, ha dejado de ser una estrategia de nicho para convertirse en un activo imprescindible en sus carteras.
La sintonía entre el Private Equity y la empresa familiar no es casual; ambos comparten una visión común, el largo plazo. Mientras que los mercados públicos suelen vivir al dictado del resultado trimestral, el capital privado opera con un horizonte temporal que permite la transformación de las compañías y la generación de valor. Es, en esencia, una inversión en la economía real que encaja a la perfección con la misión de las familias empresarias: la generación y preservación de patrimonio.
Para el empresario alicantino, el capital privado ofrece ventajas competitivas fundamentales que analizamos recientemente tras nuestro acuerdo con AEFA (Asociación de la Empresa Familiar de la provincia de Alicante).
En primer lugar, la diversificación. A menudo, el patrimonio de la familia está excesivamente concentrado en su propio sector. Invertir en fondos de Private Equity permite desvincular parte de esa riqueza y diversificarla en diferentes industrias o mercados internacionales a los que, de otro modo, sería difícil acceder.

Ramiro Iglesias, CEO de Crescenta. / Alfredo Arias Horas
Además del universo que abre - más del 90% de las compañías son privadas - el Private Equity también aporta rentabilidad. Históricamente, es un activo que ha superado a la bolsa, otorgando rentabilidades de doble dígito. En un entorno de inflación, el acceso a estas rentabilidades competitivas es vital para que el patrimonio no se acabe erosionando.
La alianza de Crescenta con instituciones como AEFA nace para ayudar a las familias a encontrar la forma más eficiente de invertir en este tipo de activo, lo que nos lleva a la tercera ventaja: la fiscalidad. Invertir a través de SCRs permite una exención del Impuesto del Patrimonio, sujeto a ciertos requisitos, y del 95% en el Impuesto de Sociedades.
En definitiva, el Private Equity no solo es una herramienta de inversión; es un motor de crecimiento para el tejido empresarial alicantino. Es el momento de que las familias empresarias miren más allá del mercado cotizado e incorporen una estrategia que ha demostrado ser el mejor aliado para preservar su historia y asegurar su futuro.
*Rentabilidades pasadas no implican futuras. La inversión tiene riesgos, entre los que destaca la iliquidez. Más información en crescenta.com/condiciones