En una entrevista reciente en el diario estadounidense 'The Wall Street Journal', el extenista ha hablado de sus rutinas y de su vida familiar.Más información: Maribel, 37 años, hermana de Rafa Nadal: "Hemos tenido muy buena relación desde pequeños. Siempre está pendiente de todo"
La vida después del Olimpo de la raqueta tiene un ritmo diferente, hogareño y, en su caso, libre del dolor que lo acompañó, durante años, en su carrera deportiva. Tras cumplir los 40 años, Rafa Nadal ha desvelado uno de los hábitos más desconocidos de su rutina diaria.
En una entrevista reciente concedida a The Wall Street Journal Magazine, el extenista manacorí explica cuál es el curioso desayuno con el que suele empezar el día.
"Normalmente como una tostada con anchoas", afirma al ser preguntado por cómo son sus mañanas.
Rafa Nadal y Xisca Perelló, en la presentación del documental 'Rafa GTRES
Acostumbrado durante más de dos décadas a organizar su vida en función de estrictos entrenamientos y el estrés de las competiciones, el ganador de 22 Grand Slams explica que ahora sus mañanas se rigen por prioridades muy distintas.
Nadal se levanta, de media, sobre las 6:45 horas, aunque reconoce que el horario exacto depende de sus dos hijos, Rafael y Miguel.
"Bajamos y desayunamos. Eso es lo principal", asegura, reflejando el protagonismo que ha adquirido la vida familiar desde que puso fin a su carrera.
Este retrato de su cotidianidad más íntima llega en un momento de máxima atención mediática, coincidiendo con el reciente estreno de Rafa, su aclamado documental en Netflix.
La producción, una de las producciones más vistas de la plataforma, recorre los momentos más duros y gloriosos de su trayectoria, sirviendo como el broche de oro audiovisual a su despedida de las pistas.
Sin embargo, el fin de su etapa como tenista no ha significado, ni mucho menos, un parón en su actividad.
Nadal se encuentra más activo que nunca en su faceta como empresario, gestionando con éxito sus diversos negocios, entre los que destacan la expansión global de la Rafa Nadal Academy, su cadena hotelera ZEL -en alianza con Meliá-, sus inversiones en el sector de la restauración junto al grupo Tatel y sus proyectos inmobiliarios de lujo.

Rafa Nadal, el pasado mes de mayo, en Mallorca.
La conversación con el medio estadounidense también profundiza de forma honesta en su estado físico.
El mallorquín no oculta que la transición no fue sencilla y reconoce que los primeros meses tras colgar la raqueta fueron especialmente complicados. "Lo pasé muy mal durante seis, siete u ocho meses", recuerda con respecto al proceso de adaptación de su cuerpo.
Sin embargo, el escenario actual es mucho más alentador. El tratamiento médico que encontró en los estertores de su carrera y el hecho de no llevar ya su cuerpo al límite de sus capacidades le permiten afrontar el día a día de una forma muy distinta.
"Ahora, con ese tratamiento y sin llevar mi cuerpo al límite en absoluto, puedo llevar una vida muy positiva", afirma aliviado.
Para mantenerse en forma, el manacorí intenta hacer ejercicio al menos tres días por semana, un hábito que ahora compagina con una notable mejora en su bienestar mental, directamente vinculada a la salud. "Es completamente diferente cómo mejora tu sentido del humor cuando vives sin tanto dolor. Porque eres más feliz. Cuando sufres dolor todos los días, es duro vivir con él", reflexiona.

Rafa Nadal, durante un entrenamiento en la Rafa Nadal Academy.
A pesar de su bienestar actual, Nadal revela un detalle sorprendente: todavía no ha vuelto a jugar al tenis tras su retirada oficial.
El motivo detrás de esta ausencia es una lesión en la mano por la que tuvo que pasar por el quirófano el pasado diciembre, una operación que le obligó a permanecer varios meses en un estricto proceso de recuperación sin coger la raqueta.
Aun así, el gusanillo competitivo no se ha apagado del todo. "Quiero disputar algunos partidos de exhibición en el futuro", avanza con optimismo.
En su reciente entrevista con el diario estadounidense, el extenista también valoró la histórica rivalidad que mantuvo durante años con Roger Federer y Novak Djokovic, el denominado Big Three.
Pese a la extrema intensidad de aquellos duelos, Nadal asegura que el factor humano siempre estuvo por encima. "Hemos tenido rivalidades increíbles en cuanto a intensidad y a competir por lo más importante, pero, al fin y al cabo, creo que he sido un rival sano. Es algo de lo que deberíamos estar orgullosos", concluía.