La ola de calor abrasa España, sin excepción. Toda la Península Ibérica está en aviso por altas temperaturas, con nivel rojo en Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana, y otras nueve comunidades autónomas en nivel naranja por valores que superarán los 40 grados.
La ola de calor abrasa España, sin excepción. Toda la Península Ibérica está en aviso por altas temperaturas, con nivel rojo en Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana, y otras nueve comunidades autónomas en nivel naranja por valores que superarán los 40 grados.
Cuando el termómetro se dispara, también se resiente nuestra salud, como alertan los cardiólogos. Y es que, cuando las temperaturas superan durante varios días consecutivos los 35 ºC durante el día y los 25 ºC durante la noche, aumenta el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca o arritmias, especialmente entre las personas mayores y los pacientes con enfermedades cardiovasculares previas.
El calor extremo ha dejado de ser un fenómeno exclusivamente meteorológico para convertirse en una de las principales amenazas para la salud pública. En la última década ha provocado en España más de 27.500 fallecimientos, una cifra superior a la registrada por los accidentes de tráfico en el mismo periodo.
Solo durante el verano de 2025, aproximadamente uno de cada tres días estuvo bajo condiciones oficiales de ola de calor, una tendencia que refleja el creciente impacto del cambio climático sobre la salud, según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo)-Instituto de Salud Carlos III.
"La mayoría de los pacientes cardiovasculares no fallecen por un golpe de calor, sino porque el calor actúa como el desencadenante que rompe un equilibrio ya frágil y precipita un infarto, un ictus o una descompensación de insuficiencia cardíaca", explica el doctor Roberto Martín Reyes, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz. "El corazón tiene que trabajar más para mantener la temperatura corporal y, en pacientes vulnerables, ese sobreesfuerzo puede desencadenar complicaciones muy graves".

Archivo - Una mujer se abanica durante la ola de calor. / Marta Fernández - Europa Press - Archivo
El especialista advierte de que el calor extremo provoca una importante sobrecarga para el sistema cardiovascular. La vasodilatación, la pérdida de líquidos y la deshidratación obligan al corazón a realizar un esfuerzo adicional para mantener la presión arterial y la temperatura corporal, una situación que puede descompensar a pacientes con patologías cardiovasculares previas.
"Las personas mayores, los pacientes con insuficiencia cardíaca, hipertensión o antecedentes de enfermedad coronaria son especialmente vulnerables durante las olas de calor. En estos periodos aumenta el riesgo de infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca y arritmias, por lo que la prevención resulta fundamental", señala el especialista.
Al impacto de las altas temperaturas se suma, en muchas ocasiones, la presencia de calima y partículas contaminantes en suspensión. Estas micropartículas, además de agravar las enfermedades respiratorias, también pueden afectar al sistema cardiovascular.
"Las partículas de pequeño tamaño pueden atravesar los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, favoreciendo procesos inflamatorios que empeoran patologías cardiovasculares ya existentes y aumentan el riesgo de complicaciones", explica el doctor Martín Reyes.
Los especialistas recuerdan que una correcta hidratación constituye la principal medida preventiva. Se recomienda ingerir al menos litro y medio de agua al día, incluso aunque no exista sensación de sed. "Con la edad disminuye la percepción de sed y eso favorece que muchas personas mayores lleguen a estados de deshidratación sin ser conscientes. Es importante beber agua de forma regular durante toda la jornada y no esperar a tener sed", subraya el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz.
Asimismo, se aconseja evitar la actividad física al aire libre entre las 12:00 y las 20:00 horas, permanecer en espacios climatizados o bien ventilados y mantener una temperatura ambiental cercana a los 24-26º C.
Fuente: La Nueva España