Reynaldo Fernández Manzano (Granada, 1959) ha sido fundador y director del Centro de Documentación Musical de Andalucía y del Festival de Música Española de Cádiz. Desde 2015 a 2019 fue director del Patronato de la Alhambra y el Generalife. Actualmente es el comisario de una exposición sobre la zambra morisca, que cuenta con el impulso de El Legado Andalusí. La exposición, que estará abierta hasta septiembre en El Corral del Carbón de Granada, acoge piezas de gran valor histórico sobre este género musical.
Pregunta.–¿Qué es una zambra morisca?
Respuesta.–Tras la rebelión de los moriscos en el Albayzín y en la Alpujarra (1499-1501) se dictó el bautismo obligatorio a los mudéjares del reino de Granada. Los mudéjares bautizados pasaron a ser moriscos. Las zambras era la denominación de las músicas y danzas características de estos moriscos.
P.–¿Desde cuando están presentes en Granada y Andalucía?
R.–Desde al menos en la etapa del reino nazarí de Granada están documentado el término zambra. Estamos hablando de los siglos XIII, XIV y XV. La música de los moriscos comprendía varios géneros, la música de al-Andalus, que era su fuente principal, con su repertorio de moaxajas, zéjeles y nubas; la música sufí, de las cofradías místicas del Islam, y la música amazigh, especialmente en la Alpujarra, Serranía de Ronda, Montes de Málaga o Pueblos Blancos de Cádiz, entre otros.
P.–¿En qué acontecimientos se cantaban?
R.–Se interpretaban en las bodas y también en otras fiestas públicas y privadas. El arzobispo Fray Hernando de Talavera se hacía acompañar de un grupo de zambreros y permitió incluso que participaran en la procesión del Corpus Christi. Pero no solo en Granada, donde la población morisca era mayoritaria en gran parte del siglo XVI, también en las comunidades moriscas del reino de Castilla, Aragón, y en toda Andalucía.
P.–¿Qué diferencia tiene una zambra morisca con una de las zambras gitanas del Sacromonte?
R.–Tienen la relación del abuelo al nieto: comparten genes, pero cada uno tiene una personalidad propia. El pueblo gitano toma las zambras moriscas y las transforma incorporando su sello y haciendo una recreación artística nueva.
P.–¿Por qué fueron prohibidas?
R.–Sociológicamente porque se produjo un proceso de aculturación. La convivencia de moriscos y cristianos se deterioró y surgieron los recelos. Como se cantaba en árabe y no se entendía, se sospechaba que eran en honor de Mahoma y que ofendían a la religión cristiana y al imperio. También porque creían que las danzas eran deshonestas. Por todo esto se intentaba criminalizarlas, cuando en realidad solo eran manifestaciones festivas por acontecimientos de la vida privada o de los ciclos anuales de la comunidad.
P.–¿Usted confía en la recuperación de este tipo de música?
R.–El siglo XVI europeo e hispánico tiene unas magníficas composiciones cristinas polifónicas, pero estas zambras de los moriscos son la cara oculta del renacimiento musical y están muy presentes en las fuentes literarias y en las representaciones de las artes plásticas de la época. Recuperarlas es tarea importante porque son una parte de nuestro patrimonio cultural, de gran calidad, originalidad y belleza.
P.–Se ha abierto una exposición sobre la zambra, con motivo del quinientos aniversario de la visita de Carlos V y su esposa a Granada, de la que usted es el comisariado.
R.–Sí. En 1526, después de casarse en Sevilla en el Real Alcázar, Carlos V e Isabel de Portugal pasaran seis meses en Granada. Los moriscos los recibieron en la Puerta de Elvira con cuerdas colgadas de los árboles, con pequeñas barcas que albergaban a ministriles y en el suelo danzas de zambras y de acrobacias. Isabel de Portugal intercede después a favor de las zambras, en 1530 y 1532 en carta al arzobispo de Granada y a la Chancillería recordando que Carlos V, su esposo, las permitió cuando estuvieron en Granada en 1526.
P.–¿Qué podemos ver en la exposición?
R.–Se pueden ver documentos, iconografía musical y los instrumentos de la música de al-Andalus que tocaban los moriscos. También hay una parte creativa con las reinterpretaciones sobre este tema en los dibujos de Asunción Jódar, Ricardo Marín y Silvia Segarra, profesores de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada.
P.–¿Cuando se empezó a interesar por este tema?
R.–Ha sido el objeto principal de mis investigaciones. Ya en 1985 la Diputación de Granada me publicó un libro sobre este tema. En 1995 comisarié, junto a Emilio de Santiago, la exposición Poesía y Música al Sur de al-Andalus, en el Real Alcázar de Sevilla, organizada por El Legado Andalusí. En 2015 la Universidad de Granada publicó mi libro sobre la Música de al-Andalus, además de más de un centenar de artículos, capítulos de libros, entradas de enciclopedias, actas de congresos, artículos en revistas científicas y en la prensa diaria.
P.–¿En dónde puede oír una buena zambra gitana en Granada?
R.–En muchos sitios, en las cuevas del Sacromonte, en la Verea de Enmedio, en Plaza Nueva, en la Peña de la Platerías… Todas con una gran calidad e interés.