La dimensión del dispositivo especial de seguridad y de movilidad que comporta el primer Grande Départ del Tour de Francia en Catalunya se explica por la magnitud de las cifras que lo componen: más de 350 kilómetros de carreteras interurbanas cerradas, centenares de miles de personas que se acercarán a ver el paso de los ciclistas y unos 4.500 agentes de policía (unos 900, de una veintena de policías locales) desplegados en las tres etapas de la gran carrera ciclista, que recorrerá 64 municipios catalanes los días 4, 5 y 6 de julio. El detalle del operativo lo han explicado este viernes por la mañana la consellera de Interior, Núria Parlon, y el conseller d'Esports, Berni Álvarez.Seguir leyendo....
La dimensión del dispositivo especial de seguridad y de movilidad que comporta el primer Grande Départ del Tour de Francia en Catalunya se explica por la magnitud de las cifras que lo componen: más de 350 kilómetros de carreteras interurbanas cerradas, centenares de miles de personas que se acercarán a ver el paso de los ciclistas y unos 4.500 agentes de policía (unos 900, de una veintena de policías locales) desplegados en las tres etapas de la gran carrera ciclista, que recorrerá 64 municipios catalanes los días 4, 5 y 6 de julio. El detalle del operativo lo han explicado este viernes por la mañana la consellera de Interior, Núria Parlon, y el conseller d'Esports, Berni Álvarez.
La complejidad del operativo queda marcada por el hecho que se ha realizado un trabajo previo "transversal" que ha implicado a 13 de los 16 departamentos del Govern, las diputaciones de Tarragona, Barcelona y Girona, así como al Gobierno. Pese a que la visita del Papa a Catalunya es el referente más reciente de un gran dispositivo de seguridad, la consellera Parlon ha apuntado que "la operativa no es comparable", ya que en el caso del Tour "está más centrada en asegurar la movilidad, con un dispositivo preparado para dar respuesta a las situaciones que se puedan suceder".
De hecho, unos 1.500 de los efectivos policiales desplegados se encargarán de funciones vinculadas a la movilidad. Participarán, además de los agentes de Mossos de las Unitats de Seguretat Ciutadanes, efectivos de Trànsit, ARRO, Brigada Mòbil, la unidad canina, los Tédax, y el Grup Especial d'Intervenció, entre otros, "para garantizar la seguridad integral de la prueba, prevenir accidentes y dar una respuesta inmediata ante cualquier eventualidad". El centro de coordinación operativa (CECOR) estará activado en la central de Egara de la policía catalana y gestionará el trabajo de las guardias urbanas, del Servei Català de Trànsit, de Protecció Civil, del Servei d'Emergències Mèdiques (SEM) y del cuerpo de Bombers de la Generalitat. Además, helicópteros y drones policiales vigilarán desde el aire un espacio aéreo que quedará regulado y restringido para aeronaves autorizadas.
Si bien, como ha recordado el conseller Álvarez, "Catalunya es territorio ciclista" y son muchas las carreras de este deporte que acogen, verano tras verano, las carreteras del país, en el caso del Grande Départ del Tour todo se multiplica. Para empezar, el tiempo que estarán cortadas las vías por dónde pasará la carrera, que si en el caso de, por ejemplo, la Volta a Catalunya, suele ser de algo más de una hora, para la ronda gala serán más de cuatro horas. Como ha señalado el jefe de Planificació de Dispositius de los Mossos d'Esquadra, Joan Salamaña, "la caravana publicitaria pasa dos horas antes de los ciclistas, formada por unos cien vehículos", lo que obliga a las autoridades a ampliar las restricciones.
El dispositivo policial se centrará tanto en las salidas como en las llegadas de las etapas, así como en los puntos en los que se espera más afluencia de personas. Preguntada acerca de la posibilidad de que se repitan las protestas propalestinas que ya marcaron la pasada edición de la Vuelta a España, la consellera Parlon ha apuntado que no se espera este tipo de manifestaciones. Por su parte, el intendente Salamaña ha indicado que el nivel de amenaza terrorista no subirá y seguirá siendo de 4 sobre 5.
Inevitablemente, el paso de la carrera comportará importantes afectaciones a la movilidad, que variarán en cada una de las dos etapas interurbanas por tierras catalanas. La primera, el domingo 5 de julio, de Tarragona a Barcelona y la segunda, el lunes 6, de Granollers hasta la frontera. La principal diferencia radica en que la primera tendrá lugar en un día festivo y recorrerá buena parte del litoral, con el consiguiente perjuicio para aquellos que quieran pasar el domingo en la playa; mientras que la del lunes se desarrolla en un día laborable, y se localiza en una zona con abundancia de empresas y polígonos de actividad económica, como son las comarcas de Osona o el Ripollès.
Así, el domingo, en una etapa considerada de "movilidad horizontal y estival", serán especialmente complejos los desplazamientos con origen o destino en la costa entre Tarragona y Barcelona. Quedarán cortadas la N-340 desde Tarragona y hasta el Vendrell. A partir de ahí, quedará cortada la C-31 hasta Castelldefels. En ese punto, la carrera deja la costa para subir hacía el Ordal y vuelve a encontrar la N-340. "Mejor evitar esta vía, estará comprometida", ha recomendado el director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel. Cuando el Tour entre en Barcelona, lo hará también por la antigua N-340, por la carretera de Collblanc.
También quedarán cortadas las carreteras A-7 y la BV-2041, y diversos accesos de la C-32, B-24, B-23 y C-32, ya en el entorno de Barcelona. Como alternativas, Lamiel ha señalado la C-32 y la AP-7, que no estarán afectadas y, se espera, puedan absorber el tráfico. "Como cada domingo de verano, habrá carril adicional desde Vilafranca", ha declarado el director de Trànsit, que ha asegurado que "la movilidad está garantizada". Las poblaciones afectadas con cortes o desvíos obligatorios del tráfico serán Torredembarra, el Vendrell, Vilanova i la Geltrú, Sitges, Castelldefels, Begues, Vallirana, Molins de Rei, Sant Just Desvern y Esplugues de Llobregat.
Ya en la etapa siguiente, de Granollers a Francia, la carrera bloqueará los movimientos este-oeste. Quedarán cortados tramos de las vías C-352, C-59, C-17, C-37, C-25 y N-260. La ruta va hacia el norte desde Granollers por la C-59, llega a Sant Feliu de Codines y de ahí se dirige a Osona, camino a Centelles. En el Vallès, en la C-59, el dispositivo se ha centrado en garantizar la movilidad en las zonas industriales. La C17 desde Centelles hasta pasado Vic quedará abierta, de manera que será una alternativa. Desde ahí, la C-25 y la C-37 estarán libres y servirán para atravesar a lado y lado de la carrera. A la altura de Sant Quirze de Besora, antes del túnel, la carrera sí entra a la C17 en sentido norte. Para sortearla, el tráfico hacia el norte será por la C-37. Ya en Ripoll, la C-17 estará cortada en ambos sentidos y se deberán buscar alternativas.
Visualización del recorrido del tour en la provincia de Barcelona.
Más al norte, por la N-260, la afectación será importante porque poblaciones como Campdevànol, Ribes de Freser, Planoles, Toses o Fornells quedarán aisladas; y, además, Pardines, Queralbs, Planoles y la Molina sufrirán limitaciones de acceso. Para gestionar el tráfico por carretera, las autoridades han decidido que el domingo 5 se abrirá el peaje de la autopista C-32 para vehículos ligeros. Las barreras quedarán levantadas hacia las 11 de la mañana, y hasta las 16:00 horas, aproximadamente. En todo caso, la recomendación es clara: priorizar el transporte ferroviario, planificar los viajes con antelación y consultar la información a tiempo real en los canales oficiales.
Para absorver tanto a aficionados que se desplacen para ver la carrera como a los ciudadanos que verán afectada su movilidad habitual, el dispositivo ha preparado un refuerzo del transporte público. El jueves 2 de julio, Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) incrementará la frecuencia de las líneas del Vallès (S1 y S2). Durante el fin de semana del 4 y 5 de julio, doblarán la capacidad de los trenes de la línea Llobregat-Anoia, además de mantenerse el refuerzo en las líneas del Vallès.
Sin duda, las afectaciones más importantes al transporte público tienen que ver con el servicio de buses interurbanos, gestionado por diversas compañías. El sábado y el domingo, el acceso a Barcelona se limitará a la Ronda Litoral, hacia la Estació del Nord, de manera que quedarán anuladas las paradas de la Diagonal, Gran Via y Passeig de Gràcia. Asimismo, diversas líneas de las comarcas del Baix Llobregat, Garraf y Vallès sufrirán suspensiones o desvíos importantes. Por último, el lunes 6 de julio, la estación de autobuses de Granollers estará completamente fuera de servicio durante buena parte de la mañana, y quedarán cortadas las líneas que dan servicio a Osona y el Ripollès.
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