Hay personas cuya historia queda marcada por un único instante. En el caso de Álvaro Muñoz, unas declaraciones realizadas siendo un niño terminaron persiguiéndole durante años, hasta el punto de condicionar su adolescencia. Hoy, más de una década después, asegura haber encontrado un nuevo rumbo gracias a la religión y se prepara para ingresar en el seminario con el objetivo de convertirse en sacerdote.
Hay personas cuya historia queda marcada por un único instante. En el caso de Álvaro Muñoz, unas declaraciones realizadas siendo un niño terminaron persiguiéndole durante años, hasta el punto de condicionar su adolescencia. Hoy, más de una década después, asegura haber encontrado un nuevo rumbo gracias a la religión y se prepara para ingresar en el seminario con el objetivo de convertirse en sacerdote.
Todo comenzó en 2011, durante un reportaje grabado en una piscina de Teruel. Sin ser consciente de la repercusión que tendrían sus palabras, afirmó: "La tranquilidad es lo que más se busca. Llegas a otras piscinas de aquí y hay un montón de panchitos, cubanos y todo eso". Aunque la entrevista pasó prácticamente desapercibida en aquel momento, el fragmento resurgió dos años después en internet y acabó convirtiéndose en uno de los vídeos virales más difundidos en España.
Piscina de Fuentecerrada, TeruelLa exposición pública tuvo un fuerte impacto en su vida. El joven pasó a ser identificado por aquellas declaraciones y, según ha explicado en varias ocasiones, sufrió rechazo social, denuncias y episodios de violencia durante su adolescencia. Con el tiempo ha defendido que aquellas palabras fueron el error de un menor y que no representan sus valores actuales.
El cambio llegó cuando encontró apoyo dentro de la Iglesia. En una entrevista concedida a 'El Español' recuerda el mensaje que recibió de un sacerdote: "El párroco de La Merced me dijo que no tenía por qué martirizarme por una cosa así, que la vida era maravillosa". Aquella conversación supuso el inicio de un proceso personal que, según él mismo reconoce, transformó por completo su manera de afrontar el pasado.
Álvaro MuñozInstagramDe hecho, resume esa experiencia con una frase rotunda: "La fe me salvó". Desde entonces, dedica parte de su tiempo a difundir contenidos religiosos en redes, donde comenta el Evangelio y dirige oraciones en directo. Una actividad que describe como un servicio realizado "una forma desinteresada para poder ayudar", especialmente a quienes atraviesan momentos complicados.
Ahora, quince años después de aquel episodio que le hizo conocido en toda España, Álvaro Muñoz afronta una nueva etapa. En septiembre iniciará su formación en el seminario, convencido de que su vocación pasa por devolver a otras personas el acompañamiento que él recibió cuando más lo necesitó.