El error surge en 1968, cuando el Ayuntamiento crea unos premios con esta denominación
El simbólico Sol de Levante Catedralicio sí es de Villalán (I)
Muchas procesiones esta Semana Santa han abandonado Plaza Catedral por calle Cubo para ganar Pl. Bendicho. Los almerienses sabemos que, en este estrecho y zigzagueante callejón, levantando la mirada a unos cinco metros, encontramos en Sol de... ¿Portocarrero? ¿No será más bien el Sol de Villalán? Vamos a aclararlo.
El error histórico data de Mayo de 1968 cuando, siendo alcalde de Almería Francisco Gómez Angulo, se creó el Premio Sol de Portocarrero, enfocado al entonces naciente turismo. Como tal fue aceptado en la jerga popular almeriense aunque, años después, Esteban Hanza demostró con datos fehacientes e irrefutables que el Sol que nos ocupa fue esculpido hacia 1550, siendo Obispo de Almería fray Diego Fernández de Villalán. Allí fue colocado a mitad del siglo XVI, esculpido por Juan de Orea. Llegó a Almería en 1550 como maestro mayor de obras de la Catedral y, en el tiempo que trabajó en ella, realizó la mayor parte de obras arquitectónicas y escultóricas. Lo trajo el obispo Villalán que ocupó la silla episcopal entre 1523 hasta su muerte en 1556 (¡33 años!) Cuando Villalán sintió que su vida se acababa, ordenó a Orea constuir una capilla que albergase sus restos.
El director de obras realizó una sencilla capilla en la zona Este de la Catedral, en la que hoy día está la imagen del Cristo del Escucha y el sepulcro del Obispo. El Sol exterior debió estar acabado un par de años antes del fallecimiento del prelado. Fray Juan de Portocarrero fue nombrado Obispo de Almería en 1602, medio siglo después; hubo cuatro Obispos por medio: Corrionero (1557-1570), Briceño (1571), Diego González (1572-1587) y Juan García (1587-1601). Se trata de un bajorrelieve de piedra, de cuyo centro parten 36 rayos flamígeros. Lo rodea una elegante guirnalda de frutas circunvalado por cintas ondulantes para embellecer la figura solar. Tradicionalmente se consideraba que se refería alegóricamente a Jesucristo y a la Iglesia, la luz que nos ilumina de la mañana al ocaso. También podía entenderse como la victoria del cristianismo ante los musulmanes, por la guirnalda floral en forma de laurel. Sea como sea, lo cierto es que debe ser llamado Sol de Villalán.