Diego René, alicantino, criado en Tabarca, donde su padre tenía un restaurante familiar y donde sin duda «mamó» este noble arte de la restauración, desarrolló buena parte de su carrera fuera de casa hasta establecerse en Málaga. Allí abrió hace unos años Beluga, el embrión de un grupo que hoy reúne ocho establecimientos de perfiles muy distintos. Esa estructura empresarial le ha permitido dedicar tiempo y recursos al proyecto que mejor refleja su personalidad: René, un restaurante donde la alta cocina, el buen hacer y la búsqueda de la felicidad de sus clientes es el único objetivo.