Siete meses lleva el Centro Nacional de Vulcanología (CNV) en el limbo. Más de medio año después de dar luz verde a la propuesta de Canarias para convertirse en su sede–el pasado mes de diciembre–, el centro que venía a convertirse en una referencia en investigación volcánica en España está aún lejos de ser una realidad. El motivo es una discrepancia entre las administraciones canaria y estatal con respecto a las competencias reales que debería ostentar este centro. El Ejecutivo canario quiere que el CNV sea el responsable de la "gestión integral del fenómeno volcánico". Una tarea que, sin embargo, y a ojos del Ministerio, es incompatible con las responsabilidades que ya tiene consignadas el Instituto Geográfico Nacional (IGN), cedidas por el Estado desde 2004.