Elisenda Bonet y Jordi Bonet no son parientes. Ella es arquitecta y directora del 48 Open House, la conocida feria de arquitectura que abre cada año espacios a la ciudadanía durante un fin de semana. Espacios que tienen relación con la arquitectura y que en esta edición son 220 y podrán visitarse este sábado y este domingo, 24 y 25 de octubre. Seguir leyendo....
Elisenda Bonet y Jordi Bonet no son parientes. Ella es arquitecta y directora del 48 Open House, la conocida feria de arquitectura que abre cada año espacios a la ciudadanía durante un fin de semana. Espacios que tienen relación con la arquitectura y que en esta edición son 220 y podrán visitarse este sábado y este domingo, 24 y 25 de octubre.
Este miércoles, los dos ‘Bonets’ coincidieron en la sede de uno de esos lugares, los talleres de Vitralls Bonet, que Jordi Bonet dirige junto con su hermano Luard. Están situados en L’Hospitalet desde 2017 y podrán ser visitados en tres sesiones este sábado, a las 10.00, las 11.00 y las 12.00, en su sede la calle de Coromines, 17.
90 años en GràciaAntes de llegar a L’Hospitalet, Vitralls Bonet estuvo en Gràcia, primero en la calle de Montseny y luego la de Astúries, una vía, esta última, que no está ahora para acoger muchos negocios de este tipo. El tránsito de gente, vecinos, visitantes y turistas, y los cambios en la zona resultaron decisivos para la migración a L’Hospitalet, cuenta Jordi Bonet: “Hoy es imposible tener un taller allí. Que sea peatonal nos hacía las cosas muy difícil y además de que nos faltaba espacio, el barrio era cada vez más residencial”.

Imagen de uno de los pisos del taller de Vitralls Bonet en L'Hospitalet. / El Periódico
El cambio de zona permitió que los talleres entraran en la oferta de visita de Open House: “El antiguo taller era mas carismático pero menos visitable, y el material estaba apilado en una habitación”, dice Jordi Bonet. No era tan fácil ir descubriendo cristales almacenados como en este edificio de la calle de Coromines, en la que cada piso parece un pequeño museo.
“Hacemos vidrieras¿A qué se dedica Vitralls Bonet? “Hacemos vidrieras”. La empresa crea, conserva y restaura vidrieras desde 1923. “Para clientes privados, iglesias, conservación de edificios patrimoniales, ayuntamientos, hoteles. Una de las cosas que la gente no sabe es que hay vidrieras en todas partes”, cuenta Jordi Bonet. Aunque hay encargos de todo tipo. “También nos han pedido una vidriera sobre un perro”, añade.
Siete personas trabajan en la firma: “Un dibujante, dos vidrieros, una parte administrativa y dos conservadoras restauradoras, pero todos hacemos un poco de todo. Y tenemos aprendices, gente que está aquí para llegar a ser vidrieros”. Jordi lleva la administración y asesorías en restauración, y su hermano Luard, precisa Jordi, es “el artista y jefe de taller”.
Un siglo y tres años al servicio de un arte que les ha llevado a ser los suministradores de las vidrieras de la Sagrada Família, de los que fue autor en su integridad Joan Vila-Grau, que inició esa tarea ingente en 1999 e invirtió 17 años en completar el encargo. Vila-Grau falleció en 2022. “Está bien que a Vilagrau se le reconozca por la Sagrada Família pero es algo injusto que no se haga por toda su obra anterior”.
La marca de la basílicaQue se asocie a Vitralls Bonet con la Sagrada Família no disgusta a nadie, pero Jordi Bonet subraya, cómo en el caso de Vila-Grau, que la potencia de la basílica de Antoni Gaudí ha dejado en segundo lugar otros mil trabajos hechos por la empresa: “Te da una gran proyección, y te conoce todo el mundo por eso aunque también hayas trabajado en Santes Creus, o hayas hecho las Llars Mundet, que es una obra gigante. Pero todo parece poco al lado de lo de la Sagrada Família, que es por lo que te conocen y te reconocen en todo el mundo”. El mérito de las vidrieras de la basílica, subraya, son de Vila-Grau, que no contó con indicaciones muy claras sobre cómo hacerlas, porque las que Gaudí dejó sobre este tema concreto no eran muy específicas.
Vitralls Bonet llevaba inicialmente el nombre de Xavier Bonet, porque la fundó el tío abuelo de Jordi y Luard. Su abuelo, Josep Maria, hermano siete años más joven de Xavier, trabajó con él y en 1967 se acabó quedando al frente del taller, que pasó a llevar su nombre. Xavier, que partir de entonces se dedicó a otros negocios, había sido jugador del Europa. Y un jugador significado del equipo ‘gracienc’: jugó allí ocho temporadas antes de colgar las botas a los 27 años para centrarse en las vidrieras.
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Volviendo al miércoles, Bonet camina por su taller mostrando piezas de cristal e imágenes de obras ya hechas: “Esto es de la Fundació Manifesta, hicimos una vidriera verde, en las Tres Xemeneies. Esto lo hemos hecho en Castellbell i el Vilar, un edificio de Alexandre Soler i March”. Aprendices venidas de otros países para hacer prácticas en la firma trabajan en proyectos. “Esto son pruebas, esto no se llegó a construir”, prosigue, enseñando esto y aquello. Muestras y productos que este sábado estarán abiertos al público.
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