En marzo de 2020, durante los primeros días de la pandemia del covid, Palantir aprovechó para desembarcar en Europa. La controvertida empresa de análisis de datos, conocida por sus vínculos con Donald Trump, el sector militar y las agencias de espionaje de Estados Unidos, selló un contrato de "emergencia" con el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido para ayudar a gestionar la crisis sanitaria. Su coste inicial fue de tan solo una libra (1,15 euros), pero abrió la puerta a otros tres contratos adjudicados sin licitación cuyo valor acumulado superaría los 480 millones de euros.Seguir leyendo....
En marzo de 2020, durante los primeros días de la pandemia del covid, Palantir aprovechó para desembarcar en Europa. La controvertida empresa de análisis de datos, conocida por sus vínculos con Donald Trump, el sector militar y las agencias de espionaje de Estados Unidos, selló un contrato de "emergencia" con el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido para ayudar a gestionar la crisis sanitaria. Su coste inicial fue de tan solo una libra (1,15 euros), pero abrió la puerta a otros tres contratos adjudicados sin licitación cuyo valor acumulado superaría los 480 millones de euros.
Desde entonces, Palantir se ha expandido por Europa a través de contratos públicos. Como hizo antes en EEUU, su estrategia ha incluido el fichaje de figuras políticas y ejecutivos del sector privado para presionar a las autoridades. Para digitalizar los servicios de la institución pública británica que brinda atención médica gratuita y crear uno de los mayores repositorios de datos clínicos del mundo, la empresa incluso valoró comprar pequeñas proveedoras rivales para "acabar con gran parte de la resistencia política", según destapó Bloomberg.
Contratos públicos en EuropaSiguiendo esas tácticas, Palantir ha logrado hacerse con contratos nacionales en España, Francia, Italia, Ucrania, Países Bajos, Noruega, Suecia, Dinamarca y Reino Unido, y regionales en Alemania, la mayoría de ellos con los ministerios de Defensa, agencias de inteligencia y fuerzas armadas. Con los importes que se conocen, esos contratos superan los 1.400 millones de euros, según una investigación internacional de 'Follow the Money'. "Apoyamos muchísimas instituciones en Europa, incluso instituciones clandestinas", aseguró el pasado agosto su director ejecutivo, Alex Karp. "Sin nuestros productos tendrían terrorismo desatado y su problema migratorio sería 10 veces mayor".
Su impacto va más allá de esos nueve países. Palantir también ha cerrado acuerdos con la Europol y con la OTAN, que en 2025 adquirió el producto MAVEN Smart System para la planificación militar de sus operaciones. Eso extiende el procesamiento de datos a todos los aliados. "Por lo que yo sé, hoy en día no hay ningún competidor real para Palantir", ha subrayado el almirante Pierre Vandier, encargado de preparar a la Alianza Atlántica para la guerra del futuro, en declaraciones a 'Politico'.
A eso se le suma que más de 100 grandes bancos europeos, gestoras de activos, aseguradoras y fondos de pensiones —entre ellos los españoles BBVA y Banco Santander— aumentaron en más de un 60% su participación conjunta en Palantir durante el último año, según otra investigación internacional coordinada por 'Follow The Money'. Otros gigantes corporativos como Airbus o BP utilizan sus servicios.
Crece el rechazoSin embargo, los vínculos de Palantir con la Administración de Donald Trump, la persecución de migrantes y el genocidio que, según expertos de la ONU, Israel ha perpetrado en Gaza han puesto a la compañía bajo los focos del escrutinio público, despertando una oposición ciudadana que lleva a cada vez más países a cuestionarla. En septiembre, más de 120 sindicatos y oenegés europeas exigieron a los gobiernos romper sus vínculos con la empresa. El polémico manifiesto político publicado por Karp, en el que defiende la supremacía militar estadounidense frente a otras "subculturas", no ha hecho más que espolear ese rechazo.

Alex Karp, cofundador y director ejecutivo de Palantir. / MSC/Hildenbrand
Comparado con EEUU, Europa no representa un gran negocio para Palantir. "El crecimiento allí es una mierda", confesó Karp a sus accionistas el pasado verano. El creciente movimiento europeo por reducir la dependencia tecnológica del gigante norteamericano amenaza con mermar su presencia.
Como adelantó EL PERIÓDICO, el contrato de Palantir en España expira el 30 de noviembre sin posibilidad de prórroga. Aun así, fuentes del Gobierno han asegurado a El País que, de seguir en el poder tras las elecciones, acudirán a una empresa española para que desarrolle una alternativa a esa tecnología de uso militar. Países Bajos también ha prometido sustituir a Palantir por una compañía europea en un plazo máximo de dos años.
Otros países están dando la espalda a la empresa cofundada por Peter Thiel. El pasado diciembre, una investigación periodística destapó que Palantir trató durante siete años de vender sus servicios en Suiza, pero que el país se opuso tras un informe del ejército que advertía del riesgo de que Washington y sus agencias de inteligencia pudieran acceder a los datos sensibles de sus ciudadanos. La compañía denunció a la pequeña revista que publicó la información (un movimiento que los periodistas tacharon de "campaña de intimidación"), pero el juez descartó sus motivos.
El caso suizo abrió un debate en Alemania. En abril, un alto mando militar explicó al periódico 'Handelsblatt' que las Fuerzas Armadas no tienen intención de adjudicar contratos a Palantir y el ministro federal de Digitalización, Karsten Wildberger, aseguró a 'Politico' que el Gobierno prefiere una alternativa europea. Ambas declaraciones indignaron a Karp. "No entiendo cómo Alemania cree que puede permitírselo", lamentó al tabloide 'Bild'. Poco antes, había abogado por la militarización de Alemania al señalar que su "desarticulación (...) fue una corrección excesiva por la que Europa ahora está pagando un alto precio".
El escepticismo con Palantir ha llegado, incluso, a su punto de desembarque en Europa. En mayo, el alcalde de Londres, Sadiq Kahn, bloqueó un contrato de 50 millones de libras (57,8 millones de euros) con la Policía Metropolitana; el organismo que asesora al Gobierno en materia de salud denunció que otros clientes de la compañía tienen acceso a datos que permiten identificar a los pacientes; y el comité parlamentario que ha revisado sus contratos concluyó que la presencia de Palantir en el sector público es un "punto débil inaceptable".
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