La decisión de la banda de dejar las armas en octubre de 2011 abrió la puerta a un giro histórico de la izquierda abertzale

David Guadilla
18/10/2026 Actualizado a las 09:58h.
Hay imágenes que resumen todo un viaje. La que se vio a las puertas de La Moncloa el 13 de marzo del año pasado es ... una de ellas. Por primera vez en la historia, una representante de la izquierda abertzale se entrevistaba con un presidente del Gobierno. A las puertas del palacio, Pedro Sánchez y Mertxe Aizpurua posaban sonrientes dentro de una ronda de contactos abierta por el jefe del Ejecutivo con todos los grupos. Una cita que tenía una profunda carga simbólica porque escenificaba hasta dónde ha llegado el recorrido emprendido por EH Bildu desde 2011. Un camino que va de la ilegalidad a sostener gobiernos, de poner en cuestión el marco jurídico regido por la Constitución y el Estatuto a presentarse como un actor imprescindible en el entramado institucional, de representar a quienes se movían en los límites del sistema o fuera de él a apostar por la centralidad... Un indudable éxito político logrado, además, sin desprenderse del todo de una de las mochilas que impide que su crecimiento sea aún mayor: su negativa a condenar la violencia.