Serbia vota este domingo en unas elecciones cruciales. Por primera vez, los estudiantes que llevan casi dos años movilizados en las calles concurren a las urnas con una lista propia para derrotar a Aleksandar Vui, líder del Partido Progresista Serbio (SNS) y hombre fuerte del país desde hace más de una década. Dejan oki, economista, profesor de la Universidad de Belgrado y exgobernador del Banco Nacional de Serbia es uno de los 250 candidatos de esa lista, de los que unos 140 son licenciados sin trayectoria política previa. Atiende a EL PERIÓDICO a pocos días de la votación.Seguir leyendo....
Serbia vota este domingo en unas elecciones cruciales. Por primera vez, los estudiantes que llevan casi dos años movilizados en las calles concurren a las urnas con una lista propia para derrotar a Aleksandar Vučić, líder del Partido Progresista Serbio (SNS) y hombre fuerte del país desde hace más de una década. Dejan Šoškić, economista, profesor de la Universidad de Belgrado y exgobernador del Banco Nacional de Serbia es uno de los 250 candidatos de esa lista, de los que unos 140 son licenciados sin trayectoria política previa. Atiende a EL PERIÓDICO a pocos días de la votación.
¿Qué está en juego el domingo?
Para Serbia es algo enorme, porque hemos visto el deterioro completo del funcionamiento del Estado. Hay un desprecio flagrante a la Constitución y a las leyes, y no por parte de supuestos delincuentes, sino de los políticos que gobiernan. El partido en el poder controla todos los medios, incluso los digitales, y, en gran medida, la judicatura, la fiscalía y los tribunales. Llevan años erosionando cualquier rastro de elecciones libres. El voto se hace con amenazas, sobornos y presiones. Si trabajas en el sector público, te obligan a ir a un mitin del partido gobernante, y si no, te echan. En el privado ocurre algo parecido. Un hombre me contó que él y su familia debían votar al partido gobernante o su jefe no podría optar a contratos públicos.
Hay malestar social.
Sí, y esa rabia desembocó con la caída de la marquesina en Novi Sad, que mató a 16 ciudadanos. Esa estación seguía siendo legalmente una obra, aunque los políticos la inauguraron dos veces ante las cámaras. El proyecto, estimado en unos 330 millones de euros con financiación de la UE, optó por una fuente no europea y menos transparente y acabó costando 1.200 millones. Casi dos años después, nadie ha sido procesado ni condenado.
¿Cómo describiría esta campaña electoral?
Una campaña completamente injusta. El expresidente [Vučić] se ha apropiado de parte del principal parque del centro de Belgrado y lo ha vallado con condenados sacados de prisión, que están por encima de la ley. Un policía no puede entrar ahí, y esto dura desde hace más de un año. Cualquier cosa que digo es atacada en los medios del régimen con acusaciones horribles: que soy un ladrón, un deshonesto. Nunca he sido miembro de un partido, solo quería ejercer mi derecho a opinar sobre la macroeconomía. Incluso hay personas han sido arrestadas y agredidas, mientras que las protestas estudiantiles han sido siempre pacíficas. La única fuente de violencia es el partido en el poder. Además, tienen una cantidad extraordinaria de dinero y han cubierto todos los medios con propaganda. Pero la gente ya no se lo cree. Pero es horrible ver esto en la Europa de hoy.
Un argumento que se oye bastante entre las filas del Gobierno serbio es que la protesta estudiantil fue orquestada desde el exterior.
Es lo que hace un dictador. Lo mismo decían los bolcheviques en la Unión Soviética: que todo era una amenaza exterior. Es una manipulación básica. El movimiento estudiantil no es revolucionario. Sólo queremos una democracia normal, que nadie esté por encima de la ley y que las instituciones funcionen.
¿Cree que tienen posibilidades de ganar?
Absolutamente. Aunque estén amañadas, las elecciones son una forma de expresar legitimidad. En la protesta del 15 de marzo participaron más de 500.000 personas. He ido a todas las protestas de los últimos 30 años, desde las de [el dictador serbio Slobodan] Milošević, y esa fue incomparablemente mayor. Fue la mayor concentración de la historia del país, pese a que el poder cortó los trenes y autobuses a Belgrado. El Gobierno organizó sus mítines, con dietas, transporte y comida gratis, y reunió diez o quince veces menos gente. Incluso en estas elecciones fraudulentas perderán, porque los serbios están hartos.
¿Si ganan, por qué reformas empezarían?
Todo gira en torno a desbloquear las instituciones, y eso exige cambiar a algunas personas que las bloquean. Deben funcionar según la Constitución y no estar bajo el control de un solo partido. Los estudiantes también defienden aplicar leyes que existen y no se cumplen, como la de origen de los activos: hay que poder demostrar que lo que se posee procede de fuentes legítimas. Nadie la aplicó porque sería perjudicial para la actual estructura política. Los canales N1 y Nova S, el último reducto relativamente libre, también han sido comprados a un precio irreal, probablemente pagado de forma indirecta por el poder. Y hay incluso rumores de que cortarán internet para frenar las redes sociales. Ya vivimos en un país cuyo marco institucional está completamente destruido y que está absolutamente al borde de una dictadura. [...] Estamos luchando por nuestra república, por la Constitución, por la democracia, por la libertad de expresión, por los derechos civiles, por los derechos humanos. Esta es nuestra lucha. Los estudiantes son solo la punta de lanza de un gran movimiento social. Y ningún actor internacional se ha entrometido en estas elecciones, salvo uno del Este que apoya los que están en el poder hoy.
¿Habla de Rusia?
Creo que sabe de quién hablo. En cualquier caso, sólo le digo que en los años 90, con Milošević, había más libertad que hoy. Lo digo porque viví ambas épocas.
¿Qué posición tiene la lista precisamente sobre Rusia, la UE y Kosovo?
El objetivo central del movimiento es interno: salvar la república, la democracia, la Constitución y las instituciones. Serbia debe respetar el derecho internacional y los tratados que ha firmado. Al reforzar nuestras instituciones nos acercaremos a lo que exige el acervo comunitario [[el conjunto de normas que debe asumir un país para entrar en la UE]. La adhesión es una calle de doble sentido: hay que ver si la UE está lista para aceptar a un país como Serbia. Cuando llegue el momento, habrá un referéndum. En cuanto a Kosovo, según la Constitución de Serbia, Kosovo es parte de Serbia, y también según la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada bajo el capítulo VII y por tanto obligatoria. Lo que defienden los estudiantes es la legalidad, la paz y la no violencia.
¿Qué pasará si no ganan?
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Con [la creación de] la lista estudiantil ha ganado sin duda la mayoría, como se ve en las multitudes de Belgrado, Novi Sad o Niš. Queremos un cambio por las urnas, no por disturbios. En unas elecciones normales aceptaríamos el resultado, pero estas no lo son. Y no vamos a perder: ya hemos ganado.
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